
Para muchos, se trata de algo normal en una economía avanzada, donde la práctica totalidad de la carne que consumimos se despieza en mataderos privados, especialmente en propiedad o en contacto con las grandes cadenas de distribución.
Sin embargo, no falta quien opina que esta situación está creando en algunos casos problemas de desabastecimiento en las carnicerías rurales, así como encarecimiento del producto debido a que los carniceros deben recorrer mayores distancias para matar los animales.
Así lo dice por ejemplo el Tribunal de Cuentas, el órgano que debe fiscalizar la contabilidad de las administraciones públicas. A finales del año pasado, aprobó un informe sobre las actividades de mercado y mataderos de Entidades Locales de Extremadura en el ejercicio 2005. En el mismo se detalla el declive de su actividad.
Extremadura había pasado de tener 100 mataderos en 1995 a 41 una década después y se preveían 29 para 2007. Actualmente, hay 26, según indica José Pozo, responsable de Salud Alimentaria y Ambiental del Servicio Extremeño de Salud (SES). Estos deberán adaptarse a la nueva normativa antes del 31 de diciembre, un trámite que ya tienen cumplido diez de ellos.
Por este motivo, el Tribunal ve «conveniente» que «la comunidad elabore un plan de futuro para los mataderos tanto públicos como privados» en donde se contemplen, entre otros aspectos, la ampliación de la cobertura que permita el incremento del sacrificio de los diferentes tipos de ganado.
Son varias las razones que han influido en el declive de los mataderos municipales. Una de las que ha tenido más incidencia tiene que ver conque la mayoría de instalaciones dependen de municipios de menos de 5.000 habitantes y están calificados como de poca capacidad. Por eso, las exigencias de las normativas europeas, implantadas en los noventa, han tenido especial incidencia sobre ellos. Además, en 1996 se suprimió la obligación que tenían los municipios de más de 20.000 habitantes de prestar este servicio.
Otras de las razones que esgrime el Tribunal de Cuentas es la poca rentabilidad que presentan en la mayoría de los casos. Como ejemplo, baste destacar que en el conjunto de los mataderos que eran gestionados directamente por los ayuntamientos en 2005, los gastos medios duplicaban los ingresos medios. Destaca el caso de Badajoz, cuyo matadero venía registrando pérdidas desde 1997, que ascendieron a 457.900 euros en el ejercicio 2005. Precisamente, esta ciudad tiene previsto alquilar las instalaciones.
Este escenario no es algo exclusivo de Extremadura, también se está dando a nivel nacional. De hecho, ha provocado debates en el Parlamento Europeo. Las últimas noticias hablan de que la Comisión prepara un reglamento que permitirá a los mataderos de pequeña capacidad seguir operando si realizan unas reformas menores de las exigidas.
José Pozo, del SES, aporta otro punto de vista. Muchos de estos mataderos de pequeña capacidad se crearon para asegurar el suministro a ciertas comarcas de la región, pero la mejora de las comunicaciones y los avances logísticos han eliminado ese problema.
Pero en Extremadura es más un problema económico que de consumo. Esta es una región ganadera y más de la mitad de los animales se sacrifican fuera. Así, buena parte de los beneficios se escapan de la región.
A pesar de esto, Pozo recuerda que Extremadura tiene actualmente un total de 76 mataderos (públicos y privados). Por tanto, con la mejora en las comunicaciones, considera que se se cubren las necesidades de los pequeños empresarios.
Una opinión parecida tiene Claudio Cintero, ganadero de vacuno de la zona de Miajadas. «Aquí tenemos un matadero municipal, que funciona de una forma más profesionalizada que hace veinte años. Para empezar, lo gestiona una empresa privada. Enviamos los animales para que los maten allí, y a veces les vendemos a ellos mismos las canales, porque también distribuyen. Este matadero es positivo, pero si no existiera tampoco pasaría demasiado, porque buena parte de los ganaderos estamos metidos en cooperativas, que suelen funcionar muy bien».
Recomienda
Como es habitual en todos sus informes, el Tribunal de Cuentas elabora una serie de recomendaciones. En este caso, pide un plan de futuro para los mataderos de la región, tanto públicos como privados. Se pretende con ello ampliar la cobertura para permitir el incremento del sacrificio de los diferentes tipos de ganado. Además, propone estudiar la distribución territorial de los mataderos existentes o de nueva creación que asegure las necesidades de los usuarios y fomentar la trazabilidad y la promoción de las carnes selectas.
Uno de los pequeños mataderos municipales que sigue funcionando en Extremadura es el de Fregenal. Uno de sus gestores es Antonio Jesús García Hermoso, un carnicero con más de dos décadas de experiencia. «Realmente, me quedé con la concesión porque me viene bien para matar para mi negocio. También vienen aquí desde poblaciones cercanas, como Encinasola y Cumbre Mayores». Sin embargo, admite que el declive de este tipo de instalaciones parece imparable. «No son viables, nosotros estamos porque nos sirve de autoservicio. Si no lo tuviéramos, tendríamos que irnos más lejos», asegura.








