El portavoz de la empresa, Rogelio Vázquez, afirmó que habían ardido seis torres de refrigeración. «Se trata de un sistema auxiliar que se encarga de enfriar el vapor de agua que se desprende en el proceso de concentrado del tomate».
Por fortuna, la campaña del tomate no comienza hasta el verano y Conesa tendrá tiempo de reponer lo dañado sin que perjudique su producción. «Aún desconocemos el alcance económico de las pérdidas, pero hemos tenido la suerte de que el fuego no ha afectado a las instalaciones fundamentales de la fábrica».
Vázquez destacó el hecho de que nadie hubiese sufrido heridas y justificó el desalojo temporal de los 80 trabajadorespor motivos de seguridad. «Nuestro protocolo de emergencias funcionó perfectamente». Aún se desconocen las causas, pero en la zona se estaban realizando trabajos de soldadura, por lo que no se descarta que fuera una chispa.









