BADAJOZ

Su relato aporta poca tranquilidad a las personas que le habían cogido cierto temor a la noche pacense. La sucesión de robos con pistola que afecta a los locales de ocio desde principios de año ya había metido el miedo en el cuerpo a empleados y clientes, una sensación que aumenta tras lo ocurrido ayer.
Un testigo explicó que el delito se produjo cuando el local funcionaba a pleno rendimiento. Su jefe, Francisco Botonero, era el encargado de poner la música en el karaoke; un camarero estaba sirviendo unas copas en la barra; cinco chicas cantaban una canción; una pareja de novios «pelaba la pava» en una esquina; varios jóvenes estaban junto a la barra, y un grupo de hombres maduros completaba la escena: en total, 20 personas. «Una amiga mía vio entrar al atracador, dar un salto y colarse en la barra. Llevaba un cuchillo de cocina en una mano y en la otra una pistola que parecía de agua», explicó esta joven.
En un primer momento, nadie creyó que fuera en serio, puesto que un grupo de personas estaba celebrando un cumpleaños y pensaron que era una broma. Aún así, varias chicas emprendieron la huida y no pararon de correr hasta llegar a la altura de El Corte Inglés de Conquistadores.
Todo cambió cuando el delincuente hizo un amago de pinchar al dueño del local. No lo alcanzó, pero ese gesto «profesional» hizo que Francisco Botonero introdujera los 1.300 euros que había en la caja dentro de la bolsa que portaba el propio ladrón. Después les pidió el móvil a él y al empleado, y emprendió la huida.
Para entonces, un grupito de jóvenes que huyó del local había localizado un vehículo policial justo a la vuelta y los agentes acudieron a pie a la zona portando sus linternas. Pero fue tarde, el ladrón acababa de subir a un coche «pequeño» donde lo esperaba alguien y emprendió la huida antes de que los policías pudieran seguirlos en su vehículo.
Sergio Rigote aclaró ayer que el delincuente que robó en el pub Sonata rondaba los 25 años, no estaba delgado y se cubría el rostro con un pasamontañas. Otra testigo afirmó que vestía un jersey rojo.
La Jefatura Superior de Policía de Extremadura confirmó ayer que se había abierto una investigación y que las gestiones para localizar a los delincuentes iban por buen camino, aunque no ofreció más detalles.
Desolado
El propietario del negocio asaltado reconoció tras lo ocurrido que incluso se estaba planteando cerrar el local. «Es muy complicado encontrar gente que quiera trabajar por la noche y tampoco es cuestión de contratar a tres vigilantes jurados. La situación es grave», dijo.








