La mortandad de los insectos y los precios de la miel son los dos principales escollos que amenazan al sector.
De amenazas tampoco se salvan los productores de frutas, que en apenas tres meses inician sus campañas. En los últimos años la sequía mutiló parte de sus producciones, aunque en la temporada pasada el principal problema estuvo en una huelga de transportes que a punto estuvo de desbaratar todas las previsiones. Los transportistas se pusieron en huelga y las centrales se llenaron de frutas que no terminaba de salir a los mercados internacionales. Entonces se estimó que los agricultores extremeños perdieron más de 20 millones de euros por el paro. Ahora, los productores esperan que la próxima campaña se desarrolle sin sobresaltos.









