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HOYes.tvHOYes.tv | RSS | ed. impresa | Regístrate | Sábado, 25 mayo 2013

Cáceres

CACERES

Con 85 años, tras seis décadas en África y Francia, Ángel Arias se empeña en mantener en Cáceres el taller-galería que tenía en la ciudad francesa de los pintores

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Muchos de los que pasan por la calle Santa Joaquina de Vedruna, se extrañan ante una tienda con un gran escaparate. La tienda está llena de cuadros, cuadros por las paredes, cuadros por el suelo... y en el centro un hombre de pelo y barba blanca sentado. Los peatones unas veces le ven pintando, otras leyendo el diario. Los más curiosos han entrado, y cuenta maravillas de este hombre de hablar pausado al que le gusta sonreír mientras ve la vida pasar despacio a través del escaparate.

«Nací en Zamora en el año 1924... casi antes de ayer», explica el pintor al curioso. Ángel Arias Crespo, que así se llama, se vino con dos años a vivir a Malpartida de Cáceres, a cuyo colegio fue destinada su madre, la maestra Teresa Crespo de la Fuente. Su padre era militar, se llamaba Manuel Arias López y estuvo en el regimiento de Argel número 27 en Cáceres. Antes de la Guerra Civil fue alcalde de Malpartida. «Yo ya dibujaba con dos años -cuenta el pintor-, porque nací con el lápiz en la mano, y a fuerza de repetir que quería dibujar, al principio de la Guerra mis padres decidieron mandarme a Salamanca, con mi abuelo, y allí aprendí en la Escuela de Artes y Oficios». Siguió formándose en Madrid y en los años 50 le entraron ganas de irse a París a aprender de los impresionistas.

No era fácil ir de la España de Franco a Francia. «Conocí en Madrid a un ingeniero francés que tenía negocios en Argelia y me propuso ir a ese país que entonces era departamento francés, para luego pasar a Francia. Así lo hice, pensando estar en Argelia 10 días, pero me gustó tanto la gente, el país, el clima... que estuve 12 años». Se fue porque cuando Argelia consiguió la independencia echó a los europeos. Marchó a Francia y allí se casó, tuvo hijos, nietos y... enviudó. En el año 2005, después de estar casi seis décadas en África y Francia volvió a Cáceres, para vivir con una hermana que se quedó en esta ciudad.

Mala costumbre de comer

Ángel Arias ha logrado vivir de la pintura. Al mirar hacia atrás, hay muchas exposiciones, muchos cuadros y una gran variedad de estilos. Al preguntarle si siempre ha sido valorado, comenta que alguna vez tuvo que ilustrar libros de editores franceses, «es que como tenemos esta mala costumbre de comer tres veces al día», dice encogiéndose de hombros.

Estuvo viviendo en Normandía, en Honfleur, en la ciudad natal del 'pintor del cielo' de Eugène Boudín, la cuna del impresionismo, la ciudad que inspiró a Courbet y Monet. «A Honfleur le llaman la ciudad de los pintores, tiene 40.000 habitantes y hay 80 galerías de pintura y talleres de pintor». Uno de esos talleres-galería era de Ángel Arias. Cuando vino a Cáceres estuvo un tiempo pensando en tener un negocio como el de Honfleur, y el año pasado se atrevió. Alquiló un local y se dedico a pintar, a mostrar y a vender dibujos y cuadros de distintos estilos y precios, desde 50 a 1.200 euros.

El alquiler por un año termina dentro de unos pocos meses. «El resultado financiero no es muy brillante, pero por lo menos tengo la obligación de estar ocupado en algo; no sólo en pintar, sino en tener un contacto humano, que es muy importante».

Si permite un consejo, cuando pase por la calle Santa Joaquina de Vedruna, y vea al maestro Ángel Arias tras el escaparate, leyendo el diario o pintando, atrévase y entre en su mundo. No se arrepentirá.
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