Al igual que el año pasado el plan es exclusivo para centros públicos, lo que ha causado varias protestas.
Voluntario tanto para alumnos como para profesores, éstos recibieron el curso pasado una gratificación de 40 euros por cada hora de clase.
El éxito fue claro según los datos que maneja Eva María Pérez, consejera de Educación. La asistencia a las actividades extraordinarias de refuerzo elevó en cuatro puntos, hasta el 80,5 por ciento, la tasa de chavales que acabó superó el cuarto curso y acabó la ESO.
Ese crecimiento en cuatro puntos es el más alto experimentado en la historia de Extremadura, asegura la consejera.
Sumando los cuatro cursos de la secundaria siete de cada diez asistentes a estas clases de por la tarde aprobaron las asignaturas.
Cinco asignaturas
Las clases de refuerzo empezarán después de Semana Santa, al acabar la segunda evaluación del curso, y acaban el lunes 8 de junio. De nuevo sólo en las asignaturas más difíciles y claves: Lengua y Literatura, Inglés, Matemáticas, Física y Química, y Biología y Geología.
Uno de cada siete alumnos de ESO (8.000 de un total de 56.000) se estima que acudirán a estos refuerzos.
El mecanismo se ha puesto en marcha. Esta semana los institutos empezarán a recibir las instrucciones de la Consejería y una vez firmadas por las familias las clases se empiezan a dar al terminar esta segunda evaluación.
Son los profesores los que deciden qué alumnos están en riesgo grave de suspender y deben asistir al refuerzo vespertino, para el cual los padres tienen primero que firmar y comprometerse a que sus hijos vayan a las clases.
El año pasado el programa funcionó en siete de cada diez institutos y se prestaron voluntarios 700 profesores. En esta ocasión además de esos docentes que quieran participar habrá un coordinador encargado en cada instituto, y un profesor de biblioteca.
Si los alumnos son de fuera de la localidad van a contar con comedor y transporte gratuitos.
Concertados, no
El programa se repite también en otra cosa, y es que está dirigido sólo a los centros públicos y no a los concertados.
La normativa de evaluación escolar, alega la consejera Eva Pérez, ya dice que todos los centros pueden organizar su propio programa de refuerzo sin necesidad de este plan extraordinario «y estoy segura de que lo hacen, por eso algunos centros no se incorporaron el año pasado al plan».
No habrá fondos económicos extras para los concertados porque, continúa la consejera, el refuerzo puede darse «en horario lectivo» [por la mañana] y «en función de la disponibilidad horaria del profesorado».
La exclusión por segunda vez de los concertados ha disparado la protesta de la Confederación Católica de Asociaciones de Padres de Alumnos, y de la federación de titulares de centros Escuelas Católicas.
El sindicato CSI-CSIF, mayoritario en la enseñanza, considera también que es un agravio comparativo el que el plan de refuerzo no llegue a todos los alumnos de ESO.
El sindicato CSI-CSIF sigue defendiendo la prueba de recuperación en septiembre, y que durante el verano profesores interinos den clases de refuerzo.
Escuelas Católicas advierte que si no cambia el trato a la concertada peligra el consenso en la futura Ley de Educación de Extremadura, y junto a la asociación de docentes Adecex cita un escrito del Defensor del Pueblo que ya ha avisado de esta «discriminación» en Extremadura.









