I FÚTBOL SALA I DIVISIÓN DE PLATA
LO QUE QUEDA
Parece por lo tanto más realista mirar hacia abajo y empezar a asumir que habrá que pelearse en la liguilla de descenso. La División de Plata es así. Tras la fase regular seis equipos jugarán por subir y los otros seis por no bajar. No hay término medio, aunque en el Grupo Norte, donde se encuentra el Forma, solo serán en realidad cinco los que luchen por la permanencia, ya que el Ourense ni siquiera llegó a comenzar la temporada.
Esta circunstancia hace que surjan muchas dudas sobre la necesidad de disputar este año la liguilla de permanencia. En División de Plata debe bajar un equipo de cada grupo, pero en el caso del Norte ocurre que el Ourense ya está descendido por abandono. La Liga Nacional de Fútbol Sala (LNFS) mantiene que de todos modos habrá un descenso, si bien los presidentes de los clubes afectados se oponen.
La postura de la LNFS parece más bien una pose para no devaluar la liguilla de descenso que una decisión definitiva. Admitir ahora que no bajará nadie supondría quitarle todo el interés al tramo final de la temporada, una liguilla a doble vuelta con ocho partidos que pasaría a convertirse en poco más que una serie de encuentros amistosos entre los peores equipos del grupo, algo muy poco atractivo tanto para las aficiones como para los medios de comunicación. Según algunas fuentes, el escenario más probable sería mantener el castigo del descenso para quien quede último, y después repescar a ese equipo para la División de Plata en la asamblea que celebre la LNFS una vez que termina la competición.
Provocación rival
Por otra parte, en el Forma continúa el enfado con lo ocurrido el pasado sábado en el Pabellón Multiusos. El club se encuentra a la espera de conocer la sanción que recibirá Sergio por su expulsión, aunque no parece probable que sea de más de un partido, pues el árbitro finalmente no la calificó en el acta como agresión.
El presidente, Fermín Naranjo, lamentó ayer la actitud que mantuvieron durante el partido tanto los árbitros como el entrenador visitante, quien según el dirigente «se pasó todo el rato diciendo a nuestros jugadores que eran muy malos y que iban a descender, para provocarles, sin que los árbitros hicieran nada para evitarlo».
También hubo jugadores rivales que se emplearon con una dureza excesiva, cercana a la provocación. El más silbado por la afición local fue el número 8, Adri Gaona, quien curiosamente es muy amigo de Kike Barroso, tanto que esa noche se quedó invitado en Cáceres y durmió su casa.
Sobre la roja directa a Sergio, aseguró que las imágenes televisivas demuestran que no hubo agresión, sino «un manotazo del jugador para apartar el brazo de un rival que le estaba pellizcando, con tan mala suerte que le rozó en la cara». Si la sanción es la normal de un solo partido, el club no hará nada, pero si es superior recurrirá aportando las imágenes.









