La farmacéutica Ana Nieto, que vivió sola el primer atraco, reconocía ayer que el temor se ha apoderado de todas las personas que trabajan en este negocio. «Fue a las 7.30 de la tarde y entró un joven armado con un cuchillo de cocina que se llevó la caja registradora y un bolso».
Ese primer asalto se produjo el 24 de noviembre, mientras que el segundo sucedió el 12 de enero. «La primera vez pensamos que nos había tocado por casualidad, pero en el segundo nos dimos cuenta de que venían a por nosotros».
Quienes trabajan en la farmacia de la calle La Campanilla están convencidos de que los dos robos fueron cometidos por las mismas personas y la Policía cree que se trata de la banda que fue desarticulada tras un robo similar cometido en una farmacia de La Paz.
Esos arrestos parecen haber tranquilizado al equipo de farmacéuticos de Ciudad Jardín, pero el miedo es libre y desde hace días sólo sirven medicamentos con la persiana metálica bajada durante las horas de mediodía y por la noche. «El problema es que estamos en un barrio familiar y la intimidad se pierde si los clientes están en la calle».
Por eso han decidido encargar una puerta de cristal automática que se abra con un pulsador controlado desde el mostrador, una medida de seguridad a la que se une la instalación de cámaras.
Otro robo
Lo sucedido en la farmacia ha causado preocupación en Ciudad Jardín, una barriada que la madrugada del martes al miércoles sufrió otro robo. Ocurrió a las 2 de la madrugada y afectó al Restaurante Nogales D.O., situado en un lugar próximo a la farmacia.
En este caso reventaron los bombines de dos cerraduras y se colaron en el local, donde se apoderaron de unos 1.300 euros en efectivo y provocaron daños valorados en cerca de 5.000 euros. «Yo creo que esto va a más», denunció Jesús Cuadrado, el dueño del local.








