Sin embargo, antes de tomar cualquier decisión, es importante sopesar el modelo de explotación que se necesita. «Hay explotaciones intensivas, de unos 300 árboles por hectárea, que a la larga son más rentables que las que tienen 2.000», asegura Juan Manuel Pérez, investigador de la Finca La Orden especializado en el olivar. Por tanto, antes de decidir hay que medir una serie de baremos, como el clima, el tipo de suelo o el agua disponible.
Parece una postura muy extendida. A la misma conclusión han llegado diversos estudios. Como uno desarrollado en 2006 por un equipo de la Consejería de Innovación de la Junta de Andalucía. Aduce este texto que las plantaciones superintensivas conllevan grandes costes, como la plantación o la poda, que pueden neutralizar el ahorro que se consigue en la recolección automática.
Por eso, investigaciones como las que realiza La Orden buscan que este tipo de cultivo sea verdaderamente rentable.








