MERIDA
Como dicen, «esto no es para el que lo necesita, sino para el que lo quiere. Si fuera para el que lo necesita, en un momento llenaríamos un campo de fútbol. El alcoholismo es un problema que sabemos que tienen muchas personas».
O. P. lleva unos cuantos años en Alcohólicos Anónimos y contacta con personas que tienen el mismo problema que él tuvo. Cuando llegó a Mérida desde Galicia, donde nació, descubre que existe una asociación de Alcohólicos Rehabilitados (Alrex). Con ella mantiene sus primeros contactos. Es esa necesidad de búsqueda de personas con este problema la que le impulsó a crear el grupo, apoyado por los de Cáceres y Badajoz. Encontró un local, que ahora hace de sede, y extiende la noticia de que existe un grupo en Mérida a través de Internet.
Es cuando conoce a sus otros dos compañeros de grupo. Ellos también están interesados en ayudar a los que son como ellos.
La mejor terapia
No buscan el reconocimiento de la sociedad, ni colgarse ninguna medalla. Con conseguir que una persona deje de beber se dan por satisfechos. No reciben tampoco ninguna subvención o ayuda económica de instituciones. Tampoco la quieren. Les basta con llevar a cabo algo que les ayuda a vivir. Por eso, mantienen la sede donde se reúnen con las aportaciones voluntarias de cada uno.
Los tres tienen ambiciosos proyectos para el futuro. Entablar contactos con directores de colegios para que les permitan dar charlas en los centros escolares, también en el psiquiátrico o en las asociaciones de vecinos. También hablar con las asistentes sociales del Ayuntamiento o de los centros de salud para exponerles sus planes. Poco a poco, harán sus sueños realidad. Un día ya lo hicieron. Fue cuando consiguieron dejar de beber.









