Hace varios años, en 1999, Juan Gil Montes descubrió el miliario de la Ribera del Marco, el que debía ser el número 46 (el primero es el de Mérida), pero poco después de darlo a conocer desapareció, quizá para ser utilizado en alguna obra o para tirarlo en una escombrera.
Juan Gil señala que lo que hay que hacer es sacar a la luz todos los tesoros que guarda la Ribera del Marco y no perderlos como por desgracia ocurrió con el miliario de Cáceres.








