CACERES

La unión de religiones en favor de la convivencia también fue subrayada en la lectura del manifiesto, que sirvió de colofón a la marcha, iniciada a las 18 horas en el principio del paseo de Cánovas. Decenas de personas participaron, niños y mayores, padres e hijos, que recorrieron la avenida de España en tono festivo para terminar concentrados en el Quiosco de la Música.
Allí, con Tino Escribano, párroco de Virgen de Guadalupe, como maestro de ceremonia, fue leído el manifiesto por la paz en tres idiomas: árabe, inglés y castellano, a cargo de representantes de la comunidad musulmana, evangélica y la católica. «Nos hemos reunido esta tarde hombres y mujeres de naciones, lenguas, etnias, religiones, pueblos, países y culturas distintas, con el propósito común de que es posible una convivencia en paz». Así comenzaba el escrito, que continuaba reafirmando la idea de que es posible un mundo «más habitables, en el que cada persona pueda sentirse más aceptada y querida».
Diversidad
«Queremos afirmar con audacia nuestra fe en el Creador, que nos hizo a todos diferentes para que podamos enriquecernos en esa diversidad». Es otro mensaje del manifiesto, que terminó con una llamada a la paz, como el camino hacia la convivencia.
Los organizadores, los grupos 'J' de la parroquia Virgen de Guadalupe, están quieren demostrar con esta marcha que la paz «es un principio de toda religión y que debe unirnos para conseguir que el mundo sea un lugar mejor».








