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En el reciente puente de la Constitución y la Inmaculada los hoteles registraron una ocupación media del 74 por ciento, y del 75 por ciento las casas rurales, aunque en algunos puntos de interés el lleno fue total.
Son los datos que manejan respectivamente la Confederación de Empresarios de Turismo de Extremadura (CETEX) y la Federación de Turismo Rural (FEXTUR); otro colectivo, la Asociación de Empresarios de Turismo Rural, asegura que se rozó el completo.
Las buenas cifras del mejor puente del otoño son sin embargo un oasis en el desierto que el negocio atraviesa desde el verano pasado en el que mes tras mes la ocupación disminuye respecto a la de hace un año.
Más de lo previsto
Las perspectivas para el pasado puente (de tres días en toda España salvo en Mérida donde ha sido de cinco porque fue ayer fiesta local) eran buenas pero la borrasca que nubló los cielos a partir del viernes 5 hizo temer lo peor.
Los nubarrones, acompañados de viento y frío, no han espantado sin embargo a los turistas por dos motivos; porque los viajeros venían ahorrando desde hace semanas para este puente, y porque una vez efectuadas las reservas y organizado el viaje muy pocos desisten de hacerlo.
Los hoteles de tres a cinco estrellas se han beneficiado de una ocupación superior a la prevista, 74 por ciento frente al 65, y el precio medio percibido por habitación y noche ha sido de 81 euros, señala la confederación Cetex.
Este puente es una de las épocas más fuertes para el turismo de interior, especialmente en ciudades con reclamo monumental como Cáceres, Mérida o Trujillo. En ellas la ocupación ha estado en torno al 90 por ciento en contraposición a ciudades como Badajoz, cuyo principal cliente actualmente es según Cetex el turista que viaja por motivos de negocios.
Los resultados quedan por debajo de años anteriores en los que fue habitual el lleno en diferentes destinos, algo que sólo ha conseguido esta vez Cáceres coincidiendo con la celebración allí de la convención internacional de autoescuelas.
«¿Qué son tres días?»
La ocupación en alojamientos rurales también ha superado las expectativas. Del 65 por ciento al 75 por ciento finalmente anotado por la federación de empresarios Fextur. «Los puentes suelen darse bien, pero el problema es el resto de fines de semana, que cuesta mucho vender. ¿De qué nos sirven sólo tres días?», enfría el dato Luis Morán, presidente de la federación.
Un fenómeno que están observando los empresarios de alojamiento rural es la preferencia de la clientela por las casas de alquiler completo frente a las de habitaciones. Casas de 10 plazas para arriba, ocupadas por dos o tres familias y grupos de amigos; estancias y servicios para ellos solos sin tener que compartir con extraños.
De hecho un portal especializado, Top Rural, estimaba antes del puente una ocupación del 94 por ciento en las casas de alquiler completo extremeñas, el quinto mejor dato de toda España y con el cual la consejera de Cultura y Turismo, Leonor Flores, sacó pecho hace una semana en la Asamblea de Extremadura.
Esta modalidad representa sin embargo sólo la tercera parte del sector; de los 347 alojamientos que se anuncian en la citada web sólo 116 son de alquiler completo.
Nochevieja
A partir de ahora continúa la travesía de todos estos empresarios por el desierto económico. Son días de compras y fiestas nada propicios para los viajes ni siquiera de negocios; sólo la Nochevieja es un atractivo potente para pasarla lejos de casa.
Pero las previsiones «no son nada alentadoras», avisa Eugenia Corrales, gerente de la confederación hotelera Cetex. Están en la misma línea descendente que marca la segunda mitad del año.
La ocupación media, que fue del 26 por ciento a lo largo de diciembre de 2007, caerá un mínimo de tres puntos en los hoteles.
En el negocio rural las casas de alquiler completo volverán a tener el éxito garantizado en opinión de Rosa Santos, de la asociación de alojamientos del Valle del Jerte.
La mayoría de los hoteles tampoco tendrán problema esa noche, pese a que este año las reservas se están haciendo esperar más que de costumbre. «Con la crisis la gente está esperando hasta el último momento y compara mucho las tarifas y ofertas», explica la jefa de recepción del hotel Ciudad del Jerte (Plasencia), Rosa Flores.
Los encargos están 20 puntos por debajo del año pasado, frialdad que hace decir a algunos empresarios con un mucho de optimismo que «todavía queda mucho para Nochevieja».








