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HOYes.tvHOYes.tv | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

TOMÁS MARTÍN TAMAYO ESCRITOR Y POLÍTICO

'El enigma de Poncio Pilatos' es la primera novela larga de este escritor que ha dedicado dos años y medio de trabajo a recrear los tejemanejes políticos de Roma

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«La política romana era intriga y corrupción. La política, en general, es eso»
Tomás Martín Tamayo ha querido hacer una novela «seria, no de consumo». / EMILIO PIÑERO
Tomás Martín Tamayo se ha inventado el personaje de Amasio Quilio, secretario de Poncio Pilatos, para hacer una novela sobre aquel tiempo romano y aquel político que presenta como bienintencionado y diligente en prestar servicio a los ciudadanos, pero superado por las circunstancias. 'El enigma de Poncio Pilatos' (Tecnigraf Editores, 2008) es la primera novela larga de un escritor que se ha desempeñado fundamentalmente hasta ahora en el artículo periodístico y la narración corta y que se ve en unos años dedicado en exclusiva a la literatura.

-Supongo que al escribir no habrá podido sustraerse del famoso «me lavo las manos, como Pilatos».

-Eso y el «padeció bajo el poder de Poncio Pilatos es lo que sabemos todos». Sabemos todos lo mismo y no se sabe nada. Creo que Poncio Pilatos es un personaje que merecía la pena ser indagado y por eso le he dedicado dos años y medio haciendo fichas sobre él. Cuando conoces los tejemanejes de Roma, de Judea, del Senado, las intrigas políticas y ciudadanas y los intereses te das cuenta de que es un personaje con una dimensión desconocida.

-¿Llegó él realmente a «lavarse las manos»?

-El lavatorio de manos viene de los griegos, que para votar de una forma lo hacían con la izquierda, de otra con la derecha y se abstenían frotándose las manos. Ni Poncio Pilatos ni ningún prefecto de Roma «se lavó las manos» nunca.

-Usted califica al libro de novela histórica, pero es un libro de memorias...

-No, es una novela histórica...

-La factura es de unas memorias...

-Sí, pero no encontré a Pilatos para que me las autorizara... (bromea el escritor). Lo que he hecho ha sido recoger datos fidedignos y conocimientos de la época. Yo cuento cómo Pilatos salió del Senado siendo ya Prefecto y cómo le acompañaba la escolta que le pusieron, una escolta dispuesta de la misma forma en la que se distribuye hoy en día la gente que sigue al Papa o al presidente del Gobierno. El esquema es el mismo que estaba establecido en Roma.

-Lo que sí está claro es que la política romana era una maraña de intrigas y corrupción que acaban envolviendo a una persona bienintencionada.

-La política romana y universal es una maraña de intriga y corrupción. La política en general es eso. La gente que ya ha leído el libro se ha sentido impresionada por la poca distancia que suponen los dos mil años que hemos recorrido. Tenemos mucha tecnología, pero el aspecto humano sigue siendo el mismo. A Tiberio y Pilatos te los encuentras por la calle, a Calígula también. Los personajes, pasiones e intereses son los mismos y la claudicación es la misma. El ciudadano no ha cambiado: ha cambiado su entorno.

-Le imagino tratando de sustraerse a su lado político para convertirse en el escritor que hace este libro.

-Lo hago sin ninguna dificultad. No me cuesta trabajo poner punto y aparte en mi actividad política que cada día es menos y cada día va a ser menos. No la valoro... Creo que hay otras cosas porque, tal como está la política en la actualidad, no merece mucho tiempo.

-Es meritorio llenar de vida a aquellos personajes que, a los que tenemos una educación cristiana, nos han llegado muy esquematizados. En ese sentido, el libro recuerda a aquel «Evangelio» escrito por Saramago que hacía vivir a personajes que eran pura metáfora. Así ocurre en este caso con Pilatos y Jesús.

-Y, sin embargo, es evidente que no fueron una metáfora, sino dos personas cruciales en un momento y en un sitio de la historia. Cristo en la época romana no tuvo trascendencia y la ha ido cobrando a medida que se ha ido sobredimensionando su labor y su figura. Pero el que realmente cortaba el bacalao en aquella época era Poncio Pilatos y de él dependía la vida y hacienda de los ciudadanos de Judea. De él y de Tiberio, «el ojo que lo vigilaba todo desde Capri».

-Pero Poncio Pilatos se presenta muy condicionado por los diversos cargos políticos de Roma y del poder religioso del Sanedrín...

-Tanto es así que la obra se llamaba al principio 'Los hilos de la marioneta'. Creo que Pilatos fue una marioneta de las circunstancias porque destacaba en el entorno de Tiberio, el Senado le tenía una inquina horrorosa y había dos soluciones: la más fácil era matarlo; la otra era elevarlo y mandarlo fuera de Roma. No se sabe por qué Tiberio aceptó que la persona que era de su confianza, junto a Sejano, se fuera; pero lo aceptó y el Senado mandó a Pilatos a «la cloaca del imperio» y lo hizo como un castigo.

-¿No teme que quizá los más religiosos encuentren que en el libro Jesús es demasiado exclusivamente humano?

-Es que está relatado desde la época de Cristo por el secretario de la Prefectura y él no podía ver en Cristo a otra cosa que un señor que había sido detenido en cinco o seis ocasiones por meterse en complicaciones. Y no es el personaje principal, porque la obra de Cristo ya está escrita.

-No se le ocurrió buscar una editorial de ámbito nacional para el libro.

-Sí, lo mandé a una editorial de muchas estrellas y me sugirieron que ahondara en las relaciones de Cristo con María Magdalena para darle un carácter más actualizado a la obra. Ellos querían el morbo y yo he pretendido escribir una obra seria, no de consumo.

-Habla de miles de fichas entresacasadas para hacer el libro. ¿La política le deja mucho tiempo para escribir?

-Yo me levanto a las seis de la mañana y hasta las nueve estoy escribiendo. Estoy liberado de mi trabajo. La política me da trabajo, pero ni cuando estaba en la escuela le quité tiempo a la lectura o a la escritura. Escribo por la mañana y leo por la noche.

-Tiene un artículo semanal en HOY, es diputado en la Asamblea de Extremadura, sigue escribiendo, pero parece estar más en segundo plano en la política. No sé si es voluntario o impuesto.

-Estoy en un partido en el que me encuentro cómodo pero no soy militante y por tanto las directrices del partido las marcan sus órganos directores. En ese sentido soy un diputado independiente.

-¿No piensa asistir al Congreso del PP del día 8?

-No. No sé si tendré tiempo de ir pero no es una cosa que me llame mucho la atención.

-¿Cómo ve al PP en este momento en Extremadura?

-Yo lo veo desconcertado.

-¿Usted lo está también?

-No, yo tengo las ideas muy claras. Trabajo y proyectos: Tomás Martín Tamayo ha publicado seis libros de cuentos con una media de 30 cuentos cada uno. Ahora escribe una nueva novela que le hace reírse solo de vez en cuando. «Es que me lo paso bien», asegura refiriéndose al nuevo libro en el que el protagonista trata de rescatar de las aguas del pantano de Alange a su pueblo, Pajar de los Encinares.
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