
Y es que Miquel Segura Llop goza desde muy pequeño con una curiosa afición, que no es otra que la de coleccionar fotografías de autobuses urbanos. Un pasatiempo que, gracias a las nuevas tecnologías y a internet, ha podido ver que está más extendido de lo que pensaba, y que sin duda le ha servido para comprobar de primera mano la evolución que ha experimentado durante los años este transporte en nuestro país.
En su particular colección, Miquel acumula ya cerca de 1.500 imágenes de autobuses urbanos de todo el territorio nacional, aunque también tiene un pequeño porcentaje de vehículos del extranjero. Una compilación que ha ido engordando gracias a las fotos que ha realizado él mismo y merced a los contactos que ha hecho por toda España. No obstante, también han sido muchas las peticiones de fotos que ha cursado a empresas de transportes, medios de comunicación, etcétera . cuando ha visto alguna imagen que le interesara por la Red.
Profesionalmente, Miquel no está vinculado al mundo de los autobuses, ya que es administrativo y actualmente está en paro, pero siempre le gusta recordar que posee el carné para conducir un autobús.
Como rememora, su hobby nació de forma muy precoz siendo él niño, y tiene su explicación lógica. Se puede decir que casi fue un amor a primera vista: «Mí afición surgió de pequeño, cuando desde el balcón de mi casa veía parar los trolebuses de Barcelona y aquellos antiguos autobuses de dos pisos. Como tenían la parada justo delante me deleitaba viéndolos pasar».
Básicamente su colección actual es de autobuses urbanos de España aunque, últimamente, al conocer a otros aficionados ha empezado también a interesarse por autocares de Catalunya. Asimismo, junto a otros amigos, se dedica a confeccionar los listados de todas las flotas de empresas de urbanos de España
De las más importantes
Lo cierto es que con todo el material que acumula, la de Miquel se puede considerar como una de las colecciones fotográficas dedicada al autobús urbano más importantes del país: «Hoy ya hay bastante gente aficionada a este hobby y creo que hay quien dispone de muchas más fotos de las que yo tengo, pero evidentemente mí colección es importante en la medida que tengo las fotos clasificadas por comunidades, poblaciones, empresas, etcétera » De todo su arsenal gráfico, admite que las mejores las tiene en papel, aunque la mayoría reposan en su ordenador bien aseguradas.
En este caso, recuerda con cariño que la foto más antigua que posee se la hizo su madre: «Más que de un autobús, la foto más antigua que tengo es de un trolebús de los que paraban delante de casa y está realizada por detrás. Data del año 1968, y como en aquella época no realizaba fotos, le dije a mí madre que me la hiciera».
Una anécdota que confirma el hecho de que cada foto guarda su propia historia: «Todas las fotos tienen su problemática, ya que a veces hay que pillar a los autobuses al vuelo y otras veces hay que procurar cogerlo por el lado más complicado, que es el de las puertas. Eso, siempre y cuando no se te escape una vez que has llegado a la parada, o que te desplaces a un lugar y luego resulte que el vehículo que ibas buscando ya no circule, que también me ha pasado. Recuerdo hace años que un conductor en Mollet del Vallés, en Barcelona, no quiso que le hiciera una foto al autobús en una parada donde estaba. Lo dejé, pero luego me fui al final de línea donde paraba más rato y cuando estaba distraído cobrando le hice la foto al vehículo y ni se enteró. Siempre hay algunos conductores reacios, aunque siempre les digo que la foto se la quiero hacer al autobús, no a él».
El caso, es que Miquel no deja pasar ningún fin de semana sin practicar su afición favorita, la cual combina en la mayoría de las ocasiones con visitas turísticas: «Por supuesto, casi cada sábado y los domingos por la mañana hago salidas en exclusiva a fotografiar algún autobús que no tengo aunque, eso sí, una vez he hecho la foto de turno, luego hago algo de turismo a los sitios donde voy. Este verano, por ejemplo, estuve en Olot y en Palamós».
Lo cierto es que, tantas imágenes suponen un recorrido visual en el tiempo, no sólo ya de este transporte urbano, sino de las propias ciudades en las que estos vehículos prestaban servicio: «Está claro que con esto puedes ir viendo la evolución de las empresas, de los modelos y, porque no, de las propias ciudades. De hecho, ha habido ciudades o localidades, como Teruel o Ibiza, que han aguantado a sus viejos autobuses hasta que no han podido más, posiblemente más que en las pequeñas».
Asimismo, a este gran estudioso de estos vehículos no se le escapa detalle y más de una vez ha descubierto como algunas ciudades apuestan por opciones más económicas: «Tanto las ciudades como las propias empresas reciclan autobuses de segunda mano. Para citar un ejemplo tenemos el caso de Huesca, que de cinco autobuses que tienen tres de ellos proceden de Zaragoza».
No obstante, también hay grandes ciudades, como Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla o Valladolid, que cada vez más van incorporando lo último, como son los autobuses no contaminantes o que emiten muy pocos gases, así como los experimentos que se están realizando en buses de hidrógeno.
Lo cierto es que, como reconoce Miquel, cada día «todo es más electrónico y a veces resulta complicado encontrar las averías". Sin ir más lejos, éste recuerda una anécdota que hace pocos días sucedió en Vic: «El autobús no arrancaba de ninguna manera, el tablero indicaba que era un problema de puertas mal cerradas y el caso es que estaban cerradas. Al final, después de más de cinco minutos, se descubrió que la puerta que daba problemas era la que protegía al conductor en su asiento».
De lo que no cabe duda es que con el tiempo, este barcelonés está más enganchado a su hobby y se congratula de poder compartirlo con más gente: «Antes éramos cuatro gatos, al contrario que pasaba con el tren. Pero ahora las cosas han cambiado y con la aparición de Internet han surgido muchos aficionados, sobre todo jóvenes».
El caso es que si algo es esencial para Miquel, de cara a volver a una ciudad y repetir visita, esos son los autobuses: «Yo disfruto viajando en bus y, por supuesto, ir a una ciudad y ver autobuses me motiva para volver otra vez, pues siempre te encuentras novedades».









