La gran mortandad de peces era perfectamente visible a lo largo de la franja costera situada junto al antiguo bar-restaurante Moya, actualmente abandonado, a la altura del kilómetro 201 de la antigua N-V. Las primeras alertas surgieron por la mañana y se acercaron hasta la zona agentes del Seprona, técnicos de Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) y de la Consejería de Medio Ambiente.
La causa de la muerte de los peces se desconoce por ahora y habrá que esperar a ver si el análisis de las aguas arroja alguna luz sobre lo sucedido. Sin embargo, el presidente de la Plataforma de Afectados por la central nuclear de Almaraz, Máximo García, explicó: «Hemos visto que tiene mucha espuma, como si hubiera algún vertido».
Fuentes de la central negaron a Efe cualquier relación con ese vertido, ya que, según dijeron, está más próximo al embalse de Valdecañas, además de que, según les comunicó la CHT, se debe al propio movimiento natural de tierra en los embalses, que libera ácido sulfhídrico.









