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Badajoz

BADAJOZ

La Torre de los Rostros, conocida hasta fechas recientes como Torrequebrada, se encuentra en uno de los cerros cercanos a la ciudad, un lugar de difícil acceso
29.08.08 -

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La hermana pobre de Espantaperros
La atalaya está enclavada sobre un cerro de singular belleza. / J. V. ARNELAS
AISLADOS, lejanos del Casco Antiguo y de difícil acceso. Quizás sea este el motivo por el que gran parte de los ciudadanos pacenses no conocen algunos de los lugares históricos que se encuentran en las inmediaciones de la ciudad y que cuentan con un gran atractivo histórico y paisajístico.

Entre estos lugares se encuentra la Atalaya de los Rostros, una torre vigía almohade enclavada en la cota 231 de la dehesa del mismo nombre, desde donde se pueden contemplar privilegiadas vistas de la ciudad, de la vega del Guadiana y de diversos parajes. Hasta fechas muy recientes, esta torre ha sido conocida erróneamente como Torrequebrada, nombre que realmente pertenece a otra de las torres que existieron de esta tipología y de las que en la actualidad solamente quedan algunos restos arqueológicos.

Y es que son varios los lugares periféricos en los que se enclavan restos de diferentes torres de vigilancia, aunque la Atalaya de los Rostros es la única de todas ellas que ha resistido el paso del tiempo, llegando hasta nuestros días con un aspecto muy parecido (salvo algunas intervenciones) al que lucía en su origen.

Alberto González, cronista oficial de la ciudad de Badajoz, cree que «posiblemente gracias al difícil acceso que tiene este lugar, se conserva libre de pintadas y otros daños».

Visitas

Son muy pocas las visitas turísticas que se han llevado a cabo a la Torre de los Rostros y bien se podrían contar con los dedos de una mano. Sin embargo, la historia que este lugar esconde y el espacio en el que se encuentra son los principales factores que hacen que merezca la pena acercarse a conocer esta atalaya. La torre se levantó posiblemente en el siglo XIII. Su finalidad era servir como punto de vigilancia desde el cual se avisaba a la ciudad de Badajoz mediante señales de fuego o reflejos solares de la llegada de posibles enemigos. Por ello, esta torre se encuentra en uno de los cerros más elevados de los alrededores de la ciudad, desde donde se domina a la perfección los caminos de Mérida, Évora, incluso lugares más lejanos.

En la actualidad no es fácil subir a la terraza de la torre. No obstante, en días de buena visibilidad, si se pudiese acceder a lo alto se podría comprobar que ciudades como Elvas, Olivenza, Mérida, Campomayor e, incluso, Alburquerque, pueden ser contempladas.

Composición de la torre

La Torre de los Rostros tiene una forma octogonal, lo que la hace aún más interesante, pues no es habitual encontrar torres ochavadas de la etapa árabe. La Torre de Espantaperros es otro de los escasos ejemplos.

Mide 10 metros de altura y está construida en tapial con la base maciza. Se accede al interior a través de una abertura que se encuentra a varios metros del suelo, a la que se accedía a través de una escalera de madera o con cuerdas. Además, está rodeada por una barbacana cuadrangular de adobe de poco más de un metro de altura, al cual se accedía a través de una entrada en recodo. A muy poquita distancia se conserva la silueta de otra barbacana similar, cuya finalidad era proteger a quienes se encontraban vigilando el horizonte. Es posible que en su origen fuese un par de metros más alta debido a las almenas que debieron existir.

Hace unos años, la Torre de los Rostros fue restaurada con el fin de evitar la caída y pérdida definitiva de esta curiosa edificación. Es por ello que en uno de los lados de la torre puede observarse un bloque de hormigón que, a pesar de mantener la estructura, rompe con la estética del monumento.

La torre es perfectamente visible desde la autovía N-V en el lado derecho cuando se viaja dirección a Madrid o en el lado izquierdo cuando va en dirección a Badajoz. No obstante, desde esta carretera no es fácil imaginar que se trata de una atalaya del siglo XIII y, además, resulta complicado percibir la belleza de este lugar y que tanto se aprecia cuando se está a pocos metros de distancia.
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