REGIONAL
Llegaban cargados de maletas y paquetes llenos de regalos, comida y ropa al aeropuerto, pero sentían que dejaban algo importante en Extremadura. «Dicen que tienen ganas de ir para ver a sus familiares, pero quieren volver», manifestaban los padres de acogida que se agolpaban en la cristalera para decir el último adiós a los niños.
Badadi Benamar, el nuevo delegado Saharaui para Extremadura, destacaba la armonía con la que se desarrolló la despedida. «La mezcla de alegría y tristeza es normal por la emoción de haber convivido estos meses. Los niños sienten que son parte de estas familias. Han estado arropados por toda la sociedad extremeña».
Para muchos saharauis, ha sido su último verano en la región, ya que han cumplido el límite de edad permitida. Para otros ha sido el primero. Los padres que han vivido esta experiencia por primera vez la describían como intensa. «Es inolvidable. Queremos a Ambarkalina igual que una hija. No esperaba que esto fuese así. Estoy emocionada y triste porque ahora que veo que se va, me da mucha pena», explica Lola Galán, de Almendralejo. Para Esmeralda Redondo, de Trujillo, es el segundo año que acoge a una saharaui de once años. «Se les llega a querer mucho, ellos son muy cariñosos. Este verano ha hecho de todo, ha estudiado, ha estado en la playa, hemos celebrado con sus amigas su cumpleaños, aunque sea en invierno». Pero la experiencia no hace a los padres de acogida más fuertes. «Llevo nueve años acogiendo a niños saharauis y siempre los despido con la misma tristeza cuando se van y siento la misma alegría el día que vienen. Estoy contando ya los meses que faltan para que vuelva. Es una experiencia preciosa», asegura Antonia Vizcaíno, de La Nava de Santiago (Badajoz). Galería Fotos de los saharauis
Vídeo Despedida en el aeropuerto











