MARÍA ISABEL PADILLA GONZÁLEZ PROFESORA DE INGLÉS EN SECUNDARIA

-Cuénteme como fue la oposición que usted aprobó.
-Estas oposiciones salen cada dos años a nivel regional y tienen dos partes: una de oposición y otra de concurso. En la oposición se hace un examen escrito con un temario de 69 temas y después dos exámenes orales en los que tienes que defender una programación didáctica. En la parte de concurso se tiene en cuenta, sobre todo, la experiencia laboral.
-¿Cuánta gente se presentó con usted en la convocatoria de este año?
-Este año la oposición ha sido en junio, y aunque la prescripción la rellenaron cerca de 700 personas, al final se presentaron a los exámenes más de 300 para 66 plazas que ofertaban.
-¿Era la primera vez que se presentaba?
-No, hace dos años también me presenté, aunque aprobé sin plazas porque no tenía experiencia laboral.
-¿Tanto cuenta en la oposición la experiencia laboral?
-Es un 40% de la nota final, los exámenes son un 60%. La verdad es que creo que este sistema de oposición es un poco injusto. Yo tengo amigas que han estudiado mucho, han aprobado, pero no han conseguido plaza porque no habían trabajado antes en colegios.
-Así que esta vez decidió trabajar mientras se preparaba la oposición.
-Sí, el año pasado estuve en el instituto Bárbara de Braganza, donde, por cierto, estudié. Daba clases por la mañana y me preparaba la oposición por las tardes.
-¿Cómo fue su experiencia en el Bárbara de Braganza?
-Fue muy interesante porque había estado estudiando allí hace poco tiempo. Así que coincidí con mis antiguos profesores. Fue una sensación muy buena tenerlos como compañeros. En lo que se refiere a los alumnos todo fue muy bien, incluso organicé un viaje a Londres. La verdad, fue una experiencia muy bonita.
-Después de aprobar, ¿recomienda a la gente presentarse?
-Yo lo recomiendo. La realidad es que es muy duro y también muy injusto. Hay que sacrificar muchas cosas, en realidad es un 'no a todo'. Por otra parte se necesita, también, una dosis de suerte. Pero lo principal es estudiar mucho.
-¿Nunca fue a una academia?
-Sí, estuve en una hace dos años, pero el año pasado decidí prepararme el temario por mi cuenta.
-¿Cuál es el secreto para conseguir la mejor nota en una oposición?
-Hay que dedicarle el tiempo que haga falta a estudiar. Además, en los exámenes orales es fundamental transmitir seguridad en uno mismo. Por otra parte, es fundamental tener detrás a gente que te apoye, como yo he tenido a mis padres y a todos los que me quieren, sin ese apoyo nada hubiera sido lo mismo. En la vida siempre hay que luchar por lo que uno quiere.
-¿Siempre quiso dedicarse a la docencia?
-La verdad es que sí, siempre me gustó.
-¿Pero desde el principio quiso enseñar inglés?
-Digamos que todo empezó cuando tenía unos 14 años y mi madre me apuntó a la Escuela de Idiomas, ahí empezó a gustarme especialmente el inglés. Además, cuando fui al instituto tuve la suerte de tener un profesor de inglés que me marcó e hizo que me gustara aún más.
-¿Y la universidad?
-Estudié filología inglesa en Cáceres y la verdad es que tengo un buen recuerdo de esos años. Aunque ahora pienso que tendría que haberlos disfrutado un poco más. Pero eso sí, allí conocí a los que ahora son mis mejores amigos.
-Una vez que finalizó sus estudios, ¿qué hizo?
-Al terminar la universidad conseguí una beca para estudiar un año en Michigan, EE. UU. Allí daba clases a alumnos y a la vez las recibía. Después trabajé aquí, en la universidad, en el servicio de relaciones internacionales.
-¿En qué consistía su trabajo en la universidad?
-Sobre todo me encargaba del tema de las becas Erasmus. Recibía a los extranjeros que venían a estudiar y los orientaba. También intentaba animar a los alumnos de aquí para que salieran fuera.
-O sea, que recomienda a los estudiantes que salgan a estudiar fuera de nuestras fronteras.
-Por supuesto, creo que es una experiencia muy buena y viajar te abre la mente. Además aprendes mucho y es muy enriquecedor.
Lo cierto es que aquí, en Extremadura, nos cuesta mucho salir a otros países.
-Aparte de EE. UU., ¿ha pasado algún tiempo en otro país?
-Hice un curso de verano en Gales con 17 años. Durante la carrera estuve un verano trabajando en Irlanda. Lo cierto es que la mejor forma de aprender un idioma es irte fuera solo y buscarte la vida, trabajar allí y aprender a desenvolverte por ti mismo.
-Como profesora, ¿cree que para aprender inglés es suficiente con lo que se da en clase?
-No, no es suficiente. Yo creo que hay que recurrir a otras fuentes, hay que ir a una academia o a la Escuela de Idiomas y además hay que salir fuera de España para aprenderlo de verdad. Sólo de esa manera se pierde la vergüenza a hablarlo y te enfrentas a situaciones reales. Además, de esa forma entras en contacto con la cultura del país. En las clases todo se hace muy irreal. Los alumnos no perciben la importancia que tiene aprender inglés.
-¿Es difícil transmitir ese gusto por los idiomas?
-En cierto modo por eso quise dedicarme a la docencia, para transmitir la cultura inglesa que a mí tanto me gusta. La verdad es que, en la actualidad, las clases están masificadas y es difícil enseñar a los alumnos sin que se aburran. Está claro que lo ideal sería dar las clases en inglés para que de verdad aprendieran, pero es imposible hacerlo por la cantidad de alumnos que hay en las aulas. Yo creo que deberían dividirse las clases en grupos para que cada niño reciba una atención más personalizada y las clases fueran más participativas. Con el sistema actual, los alumnos se polarizan de modo que o les encanta u odian el inglés.
-Además de inglés, ¿sabe otro idioma?
-Ahora estoy estudiando francés y en el futuro me encantaría aprender algo distinto como el lenguaje de signos.









