Los otros dos hechos, más recientes, son la incorporación de España y Portugal en la Unión Europea (UE) y el compromiso de Extremadura por un mayor hermanamiento, como lo demuestra el hecho del nacimiento del Gabinete de Iniciativas Transfronterizas (GIT).
No en vano, gracias a Extremadura, las Autonomías pueden participar en las cumbres estatales hispano-portuguesas. Su carácter decisorio se ha reflejado incluso en la elección de los lugares donde se celebran estos encuentros: «no tiene sentido que ambas naciones se reúnan y firmen una declaración en Valencia, situada en el Levante español, y por tanto, muy alejada de la Raya», confirmaba Corrales.
Pero en la colaboración no es todo un camino de rosas. En primer lugar, hay una diferencia idiomática. Ni que decir tiene que Extremadura dispone además de una mayor descentralización y competencias que sus vecinos del Alentejo y Región Centro. A todo ello se une que en varios tramos de la Raya, desde la frontera hacia el interior hay que recorrer hasta 40 kilómetros para encontrar un pueblo habitado. Y por último, los estereotipos, uno de los aspectos que intenta resolver el GIT. «Desde Portugal -explica Corrales-, siempre se ha pensado en una España -salvo Madrid, Cataluña, Andalucía y Galicia-, conformada por la tradicional 'Castilla invasora'; nuestras instituciones están consiguiendo desligar a Extremadura de este tópico injusto».








