JOSÉ ANTONIO PRIETO SECO CONTENEDOR ABREFÁCIL DE ENVASES
EL INVENTO
José Antonio intentó abrir un brick. Al cortar la pestaña con una tijera salió todo por el orificio de salida. Se manchó él, manchó la encimera y manchó el suelo. Al servirlo en una jarra para calentarlo en el microondas volvió a derramarlo todo. Entonces imaginó cómo podría hacer para no volver a encontrarse en aquella situación. Pensó que sería fácil. Entonces se dijo: «Pues si tan fácil es, ¿hazlo tú!» Y fue cuando se puso manos a la obra y empezó a diseñar, a buscar información en Internet del proceso de patentado. Se dedicó a hacer todos los planos, la solicitud, e incluso un cd con una presentación.
«Nunca había tenido relación con el mundo de las patentes, ni de diseños, ni nada por el estilo. Pero aquello que sucedió en esa mañana, en el año 2005, hizo que me lo tomase todo como una nueva meta», asegura José Antonio. Desde aquel día trabajó hasta presentar la solicitud en la Oficina Española de Patentes y Marcas, en febrero de 2006. Tuvo que pasar un año y medio hasta el día de la concesión. Pero llegó al final del proceso como un reto personal.
Ahora, José Antonio está intentado explotar el modelo de utilidad. «Llevo un tiempo intentando crear una empresa para explotar el producto en Extremadura, a nivel nacional e incluso a nivel internacional, pero acabé retirándolo. He desistido por el trato que me dieron. No me ponían las cosas lo suficientemente claras, ni me asesoraban lo suficiente como para llegar a invertir en ello».
José Antonio tendría que poner todo de su bolsillo para explotar su 'abridor de cajas'. Este creador, que ha dedicado muchas horas de trabajo, tanto de diseño de gestión como de búsqueda de información, piensa en buscar colaboradores o vender la patente, porque cree que la idea de seguir con la empresa para vender el producto es imposible a no ser que aparezca un socio colaborador. «Hace falta mucho capital. La inversión mínima es de un 40 % del total. Es algo desorbitado», asegura. Ahora el inventor tendría que calcular lo que lleva gastado desde que inició todo esto.
José Antonio se reúne en simposios y certámenes con gente que se encuentra en su misma situación o parecida. «Te cuentan muchos de ellos que tienen la idea y que después recurren a terceros: a asesorías, gestores de patentes, diseñadores, ingenieros. La redacción de la solicitud la hacen abogados».
Ha participado en el día del emprendedor, con el gabinete de iniciativa joven... «Todo parece tener buenas perspectivas, pero al final todo se queda en el intento». El creador piensa que se ha movido lo suficiente para sacar adelante su artilugio y cuando se le pregunta por las ayudas que se reciben en este ámbito responde que él no ha recibido ni una sola ayuda, ni a nivel regional, ni a nivel provincial, ni a nivel municipal. Lo que lleva de nuevo a la conclusión de lo difícil que es mantener las buenas ideas y proyectos a flote. «Todo el esfuerzo ha corrido de mi parte» concluye.









