
Se trata de Simone Veil (Niza, 1927), que recibió ayer en el Monasterio de Yuste el Premio 'Carlos V', concedido por la Fundación Academia Europea de Yuste. Se lo entregó Su Majestad, el rey Juan Carlos I. El monarca la definió como «una mujer excepcional que desde la experiencia directa del dolor ha sabido construir una trayectoria dominada por el servicio a Europa, contando con las herramientas de su inteligencia, coraje y dedicación».
La abogada y política francesa es la primera mujer que recibe esta distinción que se viene otorgando desde 1995. Ha sido también la primera mujer que ha presidido el Parlamento Europeo (1979-1982) coincidiendo con las primeras elecciones por sufragio universal.
Ayer, en su discurso de aceptación incidió en la necesidad de continuar luchando «para que desaparezcan las discriminaciones que todavía encuentran las mujeres». «Aún hay mucho que hacer -dijo- para que dejen de ser víctimas de la desigualdad en el empleo, los ascensos, la remuneraciones y, particularmente, en el acceso a las tareas más elevadas, prácticamente inaccesibles para ellas».
Sobrevivió al genocidio
Veil, que fue ministra de Sanidad y Asuntos Sociales con Edouard Balladur como primer ministro galo y anteriormente con Valerie Giscard d'Estaing, representa el antes, el ahora y el después de Europa. Superviviente de los campos de exterminio nazi de Auschwitz y Bergen Belgen, en los que perdió a parte de su familia, se propuso trabajar desde la política en favor de un continente diverso y tolerante, dejando de lado el rencor del daño que le hicieron sufrir por ser la hija de un arquitecto judío.
Por todo ese esfuerzo se le premia y, también, porque hacerlo supone «un reconocimiento al importante papel de la mujer en la tarea de construcción de la Europa social», tal y como indicó el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández-Vara. «Es el reconocimiento a la vivencia y al trabajo ejemplarizante de una mujer que, con su vida y con su trayectoria política, no ha escatimado esfuerzos en la reconciliación y en la construcción de la nueva Europa».
La fuerza que Veil supo extraer de ese tremendo ayer se ha traducido en el trabajo desarrollado hasta el presente, que la convierte en un ilustre referente de cara al deseado futuro de una Europa común, en la que pesen por encima de todo la investigación científica, la promoción del conocimiento, la innovación y la creatividad.
Esos valores son los que llevaron al jurado de la Fundación a premiar en su momento a los predecesores de Veil. El primero fue Jacques Delors, en 1995 y le siguieron Wilfred Martens (1997); Felipe González (2000); Mijail Gorbachov (2002); Jorge Sampaio (2004) y Helmut Kohl (2006).
Es el 'Carlos V' «un premio destinado a reconocer vidas de entrega ejemplar a los ideales de una Europa más unida, más justa, más próspera y solidaria. Una Europa resuelta a desterrar para siempre de su suelo la intolerancia, la barbarie, las guerras y las divisiones entre europeos». Fue el deseo expresado por Juan Carlos I, que se confesó encantado de volver «a esta querida Extremadura, tan decisiva para nuestra historia y cultura, así como para moldear la identidad de España en el mundo, como indudable punto de encuentro y estímulo de nuestra doble dimensión europea y americana».
Lo cierto es que este rincón de la comunidad autónoma se ha convertido en todo un símbolo de Europa. Un espacio «que no es grande ni pequeño ni está en la periferia. Puede ser tan corazón de Europa como Viena o Belgrado», señaló el presidente autonómico, haciendo referencia a ese espíritu de unidad.
Nuevos académicos
Ayer, además de Veil, pisaron el suelo del monasterio ocho nuevos académicos, con lo que ya suman 35 los que tienen un sillón en la Academia Europea de Yuste. Se trata de la catedrática de Historia de las Ideas y Formas Académico-Políticas María del Carmen Iglesias Cano, directora del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales y miembro de la Real Academia Española de la Lengua; Federico Mayor Zaragoza, catedrático de Bioquímica, ex director general de la Unesco y cofundador del Centro de Biología Molecular 'Severo Ochoa'; Juan Carlos Rodríguez Ibarra, presidente de la Junta de Extremadura entre 1983 y 2007 y fundador de la Fundación Academia Europea de Yuste; la portuguesa Manuela Mendonca, doctora en Historia Moderna y Contemporánea y presidenta de la Academia Portuguesa de Historia; la alemana Inge Schoenthal, fótografa y editora, cabeza visible de la editora independiente más importante de Italia, la Feltrinelly; Martti Ahtisaari, antiguo presidente de Finlandia, destacado por su trabajo a favor de la paz; la rumana Mónica Luisa Macovi, cuya labor de activismo en favor de la justicia pemitió la entrada de Rumanía en la Unión Europea; el escritor checo y ex presidente de la República Checa Václav Havel, catalizador del movimiento democrático de Checoslovaquia; y el búlgaro Tzvetan Todorov, que se convirtió en el protagonista de los nueve nuevos académicos porque ayer mismo, en Yuste, le llegó la noticia de que había sido elegido para recibir el Premio 'Príncipe de Asturias' de las Ciencias Sociales.
La misión de los académicos es la de abordar los problemas que se presentan en Europa y plantear soluciones que se recogen en 'declaraciones' que se remiten a las instituciones políticas para que las tengan en cuenta.
Todos recibieron la felicitación de Sus Majestades. «Quiero dar la más cordial bienvenida a los muy distinguidos académicos, que han tomado posesión y felicitar a todos los miembros de la Academia Europea de Yuste por su fecunda labor. Un conjunto de insignes personalidades que con sus reflexiones y aportaciones sabrán reforzar el lustre y la gran tarea de la Academia, a la que reitero mi gratitud, reconocimiento y apoyo por su activa dedicación a una Europa cada vez más unida». Galería Más fotos en www.hoy.es









