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HOYes.tvHOYes.tv | RSS | ed. impresa | Regístrate | 9 febrero 2010

Cáceres

CACERES
La Diócesis ha atendido en lo que va de año veinte peticiones de apostasía
El Obispado tramitó entre 2004 y 2007 la misma cantidad, o sea, cinco por año El notario episcopal aclara que la solicitud se puede realizar por correo postal
10.06.08 -

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El que quiera apostatar (renunciar a la condición cristiana recibida en el bautismo), que lo haga. Siempre que cumpla con los trámites establecidos, no encontrará traba alguna. Esta es la postura del Obispado de Coria-Cáceres, que ha decidido explicar públicamente su posición en este asunto, del que apenas se habló durante años pero que en los últimos meses ha saltado a los medios de comunicación.

Dos religiosos, el notario episcopal Rafael Piñero y Jesús Moreno, delegado diocesano en materia de comunicación, comparecieron ayer ante la prensa para explicar como entiende la Diócesis la apostasía y cuáles son los trámites a seguir.

Según los datos que tiene el Obispado de Coria-Cáceres, en lo que va de año han apostatado veinte personas. Esta cifra es sustancialmente mayor a la de ejercicios precedentes, ya que entre los años 2004 al 2007 solicitaron la renuncia formal a aparecer como católicos una veintena de fieles. Es decir, en cinco meses lo han pedido el mismo número que en los cuatro años precedentes.

La comparecencia de ayer se produjo tres días después de que siete personas de la asociación Cáceres laica acudieran a la sede episcopal de la plaza de Santa María para formalizar de modo colectivo su renuncia a la fe católica. Ese grupo llevaba también 37 solicitudes de apostasía, de gente que no podía realizar el trámite de modo presencial, en la mayoría de los casos por residir fuera de la capital. Sin embargo, no pudieron apostatar, porque en ese momento no estaba el notario episcopal.

Tras el intento fallido, uno de los siete, Víctor Casco, ex concejal de Izquierda Unida en el Ayuntamiento de Cáceres y candidato a presidente de la Junta en las últimas elecciones autonómicas, explicó que el secretario del Obispado les informó de que esas 37 solicitudes no iban a poder ser tramitadas, ya que la apostasía sólo se puede realizar de forma presencial.

Ayer, los dos representantes de la Diócesis desmintieron este extremo, y afirmaron que cualquiera puede hacerlo por correo ordinario, como ocurre en el resto de España. Cada solicitud de apostasía debe ser remitida por correo certificado a la sede episcopal (del lugar en el que se viva en ese momento, no el de la época en la que fue bautizado) junto a una fotocopia del DNI, y dirigida al señor Vicario General. Jesús Romero precisó que este último requisito no lo establece la Iglesia, sino que es un mecanismo de seguridad obligado por la Agencia de Protección de Datos, para comprobar las firmas y evitar suplantaciones de la personalidad. Garantizar la propia identidad con ese documento, estar bautizado, ser mayor de edad y actuar con libertad suficiente son los cuatro requisitos previos que debe cumplir cualquier apóstata.

Recibida la petición, el notario levanta acta y envía una copia acompañada de una orden a la parroquia donde en su día fue bautizado. También se informa a la parroquia de su lugar de residencia actual, en el caso de que no sea la misma que donde fue bautizado. Además, se ordena borrar los datos del apóstata de cualquier fichero informático de la Iglesia. El proceso concluye con la carta que el solicitante recibe en su domicilio. En ella, se le informa de que el trámite ha sido solventado y de que la Iglesia «siempre tendrá los brazos abiertos por si un día quiere regresar».

De hecho, esto último sucede. Según los datos facilitados por la Diócesis, hasta el momento lo han hecho tres personas. El notario episcopal recordó ayer que la apostasía tiene cuatro consecuencias fundamentales: un apóstata no puede recibir los sacramentos, ni ser padrino o madrina de bautismo o confirmación, ni casarse por la Iglesia ni ser enterrado por el rito católico.

Comentarios malévolos

«Malévolamente se dice que la Iglesia oculta información sobre esto, y se hacen juicios de valor que resultan hirientes», comenta Jesús Moreno. «Siempre que se bautiza a alguien es porque lo han pedido sus padres o tutores legales, y nunca contra su voluntad -añade-, es un acto de libertad, lo mismo que apostatar. El Obispado informa a todo el que lo pide, y tiene un respeto absoluto a la libertad de todo adulto».

El notario episcopal recordó que «nunca se ha negado una apostasía en la diócesis», y apuntó las causas más usuales según su experiencia: hacerse Testigo de Jehová, haber tenido algún conflicto con la Iglesia o por motivaciones ideológicas. Rafael Piñero añadió que hay modelos de la solicitud de apostasía en Internet, y afirmó que su ausencia de la sede episcopal el pasado viernes, cuando fueron los integrantes de Cáceres laica, se debió a motivos de salud. Ese mismo día, el grupo que lo intentó sin éxito anunció que volvería a intentarlo hoy.
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