«Es más barato comprar que alquilar». La frase surge del entorno familiar de un cacereño instalado en Lisboa, propietario desde hace meses de una mansión en toda regla en la que los pasillos casi tienen curvas y sobran los metros cuadrados. Una vivienda como ésa, en los aledaños de la capital lusa, se pone a tiro por cantidades que trasladadas al mercado inmobiliario nacional serían casi irreproducibles. En Badajoz, por pura cercanía, hace un par de años ya se dio una especie de ‘boom’ por segundas viviendas en la costa portuguesa. En Cáceres, el estallido de la burbuja inmobiliaria ha permitido que empresas del país vecino e incluso promotores extremeños hayan apostado por presentar a Portugal ante los potenciales clientes cacereños como el destino ideal de sus inversiones en ladrillo.
«Ya he vendido unos 20 apartamentos en Cáceres, en Mérida más de 30. En Badajoz, también», afirma un promotor de la región que hace años dio el paso de instalarse en Portugal.
Si en Badajoz, los lugares más llamativos son Sesimbra, Troia o Cascais, en las inmediaciones de Setubal y Lisboa, los cacereños han puesto la vista en la península de Peniche, paraíso de los surfistas y un paraje natural que invita a excursiones de los más variadas.
Unos 300 kilómetros
Con Lisboa a apenas 70 kilómetros de distancia, Peniche permite visitar sin mayor esfuerzo lugares como la bella villa medieval de Óbidos, Baleal, Leiria, con el santuario de Fátima a un paso, o las Islas Berlengas, en pleno Atlántico.
Poco más de 300 kilómetros separan Peniche de Cáceres. El viaje se puede hacer con cierta comodidad, más aún en la parte lusa que en la española, que obliga a recorrer todo el trayecto por una carretera con un sólo carril por sentido, en dirección hacia Valencia de Alcántara. Tras entrar en Portugal por Marvao, y después algo más de 30 kilómetros primero por la N-246 y finalmente la N-245, se accede a la parte más cómoda del trayecto una vez que el viajero completa el viaje por diversas vías de alta capacidad. Cacereños y placentinos se han animado a comprar una segunda vivienda en la zona de Peniche, convencidos sobre todo por los precios de los inmuebles y el inferior nivel de vida que se encuentran allí.
Una caña, 0,75 euros
«En Portugal te tomas una caña por 75 céntimos, un café por 50 y comer en la calle es mucho más barato que en España», recuerda Juan Antonio Pacheco, que promueve apartamentos desde unos 90.000 euros.
La firma Inmuebles Cacereños tiene el cartel anunciador en el escaparate de su local de ventas, situado en la calle García Plata de Osma. Sirva como referencia el nombre de la promoción: Edificio Extremadura.
«Hemos repartido desde que lo pusimos ahí unos 20 dossiers entre los clientes, que se van interesando por ello poco a poco. Los precios y la zona llaman la atención», asume Beatriz Díaz, que prefiere no aportar datos concretos sobre ventas ya que «se trata de una promoción que viene de fuera». «Tiene demanda, pero relativamente», indican en el sector, donde tampoco consideran que la apuesta por Portugal sea la panacea para el alicaído sector inmobiliario tras la fuerte caída de precios que han provocado los ‘rallies’ anteriores y la espectacular escalada del euríbor.
Pero hay un dato objetivo. Inmobiliarias portuguesas aprovechan la situación en busca de nuevos nichos de venta que generen ingresos extras en Cáceres.
105.000 euros
Para ello acuden a medios impresos y anuncian sus servicios con todo lujo de detalles. Portugal es presentado como un lugar ideal para invertir: más cerca, más barato, menos impuestos.
«Tu casa en la playa por 105.000 euros», se vende Costa de Prata, que utiliza un reclamo incuestionable: «La costa más cercana a tu casa». Regina Camacho, una de las gestoras de esta empresa ubicada en San Martinho do Porto, en plena costa, reconoce que los cacereños cada vez muestran mayor interés por Portugal. «Sí, tenemos cada vez más clientes de Cáceres y de otras zonas. Como la gente nos va conociendo, nos recomiendan a sus familiares y amigos», subraya.
San Martinho, Óbidos, Alcobaça, Peniche, Nazaré, Foz de Arelho y varios pueblos de alrededor forman la cartera de ‘Colorida Mediación Inmobiliaria’.
«La mayoría de nuestra oferta se encuentra en la playa, cerca del golfo, y también tenemos buenas oportunidades en pueblos no muy lejos de la playa», señalan en la empresa, que trata de llevar a los cacereños las excelencias de la Costa de la Plata.
La proximidad es la excusa perfecta si se combina con los precios. Dos argumentos de peso para que placentinos y cacereños hayan dado el paso de comprar en Portugal.
«El principal atractivo es una combinación entre precio, calidad y cercanía. La calidad de las construcciones, la tranquilidad y la seguridad de nuestras playas son elementos importantes que han aumentado la búsqueda de viviendas en nuestras playas», aclara Regina Camacho.
Subirán los precios
Otros elementos que cita como fundamentales son la estabilidad de la economía en Portugal y la posibilidad de comprar a precios que tenderán a subir en el futuro.
Se ven anuncios como un apartamento de 45 metros cuadrados en Alcobaça, «cerca de la playa», por 75.000 euros. O un chalé en el lago de Óbidos de más de 300 metros cuadrados por 225.000 euros. La consulta en Internet puede provocar algún equívoco. Se ordenan las viviendas por precios en www.costa-de-prata.com y aparece un chalé de diseño con amplios ventanales, tres habitaciones y un jardín de puro lujo en Rebelos, en las inmediaciones de Leiria.
Chollo relativo
El precio es lo más parecido a un chollo: 65.000 euros. Sin embargo, conviene leer la letra pequeña, como sugiere Manuel Mariño. Este empresario cacereño trabaja habitualmente en Portugal, donde vende materiales de construcción. «El precio es por el proyecto y el terreno. El chalé hay que hacerlo luego. En Portugal se pueden encontrar cosas interesantes, a mejor precio que en España, pero nadie regala nada», resalta. Mariño tiene claro que la distancia de Cáceres con Peniche puede ser una de las razones que ha motivado la presencia en la zona de cacereños.
«Se pueden encontrar casas más baratas, es cierto». Sin embargo, para este industrial con negocios en Montijo, Sines y Figueira, entre otras poblaciones portuguesas, no tiene nada que ver comprar en Peniche o Lisboa. «En Cascais te pueden pedir por un estudio 400.000 euros. En Sesimbra un T-2 (dos habitaciones) de 80 metros con vistas al mar sale por unos 230.000 euros». Y habla con conocimiento: «Mis clientes son los que hacen esas viviendas».
Portugal se vende en Cáceres como alternativa. Presenta sus encantos y trata de pescar en el río revuelto de la crisis inmobiliaria. Y los cacereños empiezan a animarse a comprar una segunda vivienda en una playa que no sea Matalascañas, Fuengirola o Isla Canela.