
El fiscal considera que el accidente se produjo por un exceso de velocidad al tomar la salida de la autovía hacia Talavera. Considera que el conductor no iba atento a la carretera y le acusa de dos delitos de homicidio por imprudencia grave y otros 26 delitos de lesiones por imprudencia por los viajeros que sufrieron heridas de diversa consideración.
El autobús 'voló'
La mayoría, que fueron testigos en el juicio, reconocieron que ya han sido indemnizados, en todo o en parte, por la compañía aseguradora del autobús. Varios continúan reclamando cantidades mayores a través de sus abogados. El fiscal informó a algunos de que las cantidades que han recibo como compensación por las lesiones sufridas son inferiores a lo que se establece en el baremo oficial y les preguntó si desean reclamar lo que les corresponde. El testimonio que prestaron ayer los viajeros fue similar. La mayoría viajaban dormidos y sólo se percataron del accidente cuando oyeron los gritos de alarma de los pocos que estaban despiertos. De inmediato, el autobús «voló» y chocó contra el suelo.
Buena parte del juicio se empleó en dilucidar si el conductor iba desatento y a una velocidad excesiva (tesis del fiscal y las acusaciones) o si el accidente fue provocado por un fallo mecánico, como asegura la defensa.
El acusado insistió en su declaración en que cuando cogió el carril de desaceleración que le llevaba a Talavera intentó frenar, pero no le respondieron los frenos. También trató de reducir la velocidad metiendo marchas más cortas, pero no le entraban. El conductor explicó que una semana antes el vehículo, que tenía una antigüedad de dos años, había sido revisado en la casa Mercedes por problemas en los frenos.
Derrape o frenada
Los informes de la Guardia Civil de Tráfico contradicen el testimonio del conductor. Según indica el tacógrafo y los datos de reconstrucción del accidente, el autobús entró en el carril de desaceleración a 104 kilómetros por hora e impactó en el quitamiedos antes de saltar el terraplén a 97 kilómetros por hora. Dejó una huella de derrape o de frenada de unos 40 metros. En opinión de los cuatro especialistas de la Guardia Civil que testificaron, el accidente se debió a que el conductor no frenó con el tiempo suficiente y perdió el control del vehículo. Los frenos funcionaron.
El fiscal Diego Yebra insistió tras el juicio en que la velocidad de estos autobuses es excesiva.












