
Se montó hace décadas para dar servicio a la oficina de Telégrafos que ya no existe, pero su ubicación y altura siguió siendo aprovechada para otras transmisiones radioeléctricas y alguna cigüeña sin hogar. Al final ha acabado como plataforma para móviles usada por la compañía Telefónica. Sin embargo, teniendo en cuenta que hay estaciones más pequeñas y eficaces, con el paso de los años se ha convertido en una estructura obsoleta que causa un enorme impacto en el paisaje urbano, por eso se acaban de iniciar los trámites para su desmontaje.
El primer paso lo ha dado la Comisión Provincial de Patrimonio donde están representadas, entre otras instituciones y colectivos, el Ayuntamiento de Badajoz y la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Extremadura. En la sesión celebrada del pasado 27 de mayo sus miembros dieron el visto bueno para que la antena fuera retirada y sustituida por otra de menor altura, más moderna y que reducirá considerablemente el impacto visual que causa la actual.
La petición fue de la compañía Movistar, que se dirigió al Ayuntamiento para realizar su propuesta y éste la derivó a la Comisión Provincial de Patrimonio por tratarse de un asunto relacionado con el casco histórico de la ciudad. La Asociación Amigos de Badajoz está representada en esta comisión y, aunque no participó la semana pasada en la que que trató definitivamente este asunto, su presidente, Antonio Manzano, sí estuvo cuando a principios de año se planteó por primera vez esta sustitución.
Amigos de Badajoz
En Telefónica no aclaran qué modelo de antena será instalada y, según Manzano, lo que se propuso inicialmente fue colocar otra antena de menor sección pero de una altura similar. «Nosotros -explica- seguimos pensando que lo ideal sería retirarla definitivamente porque si sólo se reemplaza se otorga un derecho de por vida para que haya antenas en un entorno como el de la Plaza de España, donde la Ley de Patrimonio Histórico dice claramente que no se pueden colocar elementos que alteren la visión de un monumento histórico, por lo que dar permiso para volver a colocar otra antena sería ilegal».
Como en Badajoz no existe ordenanza relativa al espacio radioeléctrico, son las operadoras de telefonía móvil las que negocian con las comunidades de vecinos la ubicación de sus antenas en las azoteas para garantizar la cobertura a sus clientes. Actualmente, el casco antiguo de Badajoz es la zona de la ciudad que mayor número de antenas concentra según el mapa que actualiza en su web el Ministerio de de Industria, Turismo y Comercio a través del Servicio de Información de Instalaciones Radioeléctricas y Niveles de exposición (www.mityc.es/nivelesexposicion).
Según este documento, la estructura metálica que se ve desde la plaza de España, oficialmente ubicada en la calle Obispo número 5, es la que más servicios soporta. La explota Telefonica Móviles España y en ella se alojan cuatro tipos de antenas según ha ido evolucionando el mercado de la telefonía móvil, desde la telefonía tradicional o de segunda generación (GSM), que fue la que permitió el éxito de los mensajes de texto, a las de última generación como es el Sistema Universal de Telecomunicaciones Móviles (UMTS), que permite recibir desde teléfonos servicios similares a los que gestiona un ordenador, como textos o videoconferencias de alta resolución.
Sólo en el Casco Antiguo hay registradas oficialmente seis de las 58 antenas de la ciudad. Están en la calle Padre Rafael, 2 (Amena-Orange), en Menacho, 10 (Amena-Orange), en Felipe Checa, 27 (Vodafone), en Joaquín Sama, 2 (Amena-Orange), en Ronda del Pilar, 15 (Amena-Orange) y en Ronda del Pilar, 77 (Telefónica Móviles). Este tipo de infraestructura deben someterse al Real Decreto 1066/2001 de 28 de septiembre y a la orden ministerial CTE/23/2002 de 11 de enero, reguladoras de los límites de exposición a campos electromagnéticos y las emisiones radioeléctricas.
En estos textos se afirma que no existe ninguna conclusión científica que indique que los campos de radiofrecuencias de los teléfonos móviles y sus estaciones base causen efectos adversos para las salud, aunque ante las polémicas surgidas en algunas ciudades se aplican el principio de prudencia y se reduce al mínimo el efecto de estas antenas. Tanto es así, que las emisiones de microvatios por centímetro cuadrado suelen tener valores entre 800 y 900 veces por debajo de lo que autoriza la ley.
Según el presidente de la Asociación Extremeña de Ingenieros de Telecomunicaciones, Álvaro Arrayán, «el mercado de los móviles ha evolucionado muy rápido y se necesita infraestructura para tener cobertura. A menor densidad de población hay que emitir con más potencia, de ahí que la antena deba ser más alta y visible. Y hay que tener en cuenta que las operadoras invierten en antenas según criterios de mercado, ya que una antena de tamaño medio sale por entre 10 y 15 millones de pesetas (entre 60.000 y 90.000 euros), pues además de la estructura debe tener su propia fuente de alimentación por si se va la luz. Antes de cambiar una antena debe estar amortizada, que será seguramente el caso de la de la Plaza de España».









