-¿Qué piensa de la labor que hace Adenex en Extremadura?
-Son gente muy maja. Hacen una labor extraordinaria en la región. Teniendo algo como Extremadura tenéis que apoyarles y ayudarles en lo que podáis. Cuando la gente vea que se están cometiendo agresiones contra la naturaleza hay que hacer presión, porque si no os defendéis, os van a comer. Esta región es, de la Península Ibérica, de lo último que va quedando. Que lo sepáis. Yo me muevo por allí y me digo «esto tenemos que defenderlo, no pueden comérselo. No tenemos derecho a lo que están haciendo». Y vosotros que estáis ahí tenéis que hacerlo. Por vosotros mismos.
-Ya ha quedado claro qué es lo que le saca de quicio y por lo que no pasa, pero ¿qué es lo que le hace esbozar una sonrisa?
-La simpatía, la cordialidad, la gente educada, correcta, la gente calmada, la que no tiene prisa, la gente que no tenga ninguna pretensión, y que lo único que pretende es vivir.
-¿A qué persona que admira le haría una canción?
-Tenemos un obispo en Brasil, Pere Casaldáliga, que es religioso, escritor y poeta español que tiene varios libros, entre ellos 'Descalzo sobre la tierra roja', que habla sobre los pueblos indígenas y los derechos de los más desfavorecidos. Escuché un día en la radio una entrevista de él y decía verdades como puños. Ese señor es una persona singular, muy especial y sería un gran merecedor de una canción.
-¿Cuál es el último concierto al que ha asistido como público?
-Pues espera... No me acuerdo ahora.
-¿Tanto hace que no escucha música en directo?
-Sí hace tiempo. De todas formas, es que tengo mala memoria, memoria de grillo. Yo creo que fue a alguno de Sabina.
-Si tuviera que elegir ser alguien entre estos cuatro personajes protagonistas de algunas de sus canciones ¿qué sería Carpanta, un arlequín, un zapatero remendón o un pájaro de barro?
-Hombre, el que más me gusta es Carpanta. Pasa algo de hambre el pobre pero por lo menos intenta vivir dignamente con poca.








