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OPINION
Extremoduro y Extremadura
02.06.08 -

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DEBE hacer tiempo cuando a algún intelectual perezoso se le ocurrió la brillante idea de asociar el origen del nombre Extremadura en la confluencia de dos adjetivos negativos -extrema y dura- con el resultado de un sustantivo más negativo aún. Debe ser que la cosa tenía ingenio porque todavía sigue habiendo gente que se apunta a la teoría de marras. El invento es tan falaz que, siguiendo con el mismo razonamiento, se podría arriesgar a que lo llamen tonto si alguien decide escribir que el origen de Andalucía es la consecuencia de la unión de un verbo -anda- y de un sustantivo -Lucía-, o que Zaragoza es la unión de un sustantivo -Zara- y de un verbo -goza-. Sobre Extremadura se puede seguir diciendo lo de extrema y dura sin que nadie se sienta insultado por semejante memez.

El último que se ha sumado a ese esperpento es el líder del grupo musical Extremoduro, el señor Roberto Iniesta, según se recoge en una entrevista publicada el sábado en el diario HOY, con el siguiente titular: «A veces escribo y no sé de qué hablar». La periodista Aracely R. Robustillo le formulaba, entre otras, la siguiente pregunta: «Hace 20 años usted defendía que las bellotas radioactivas nos dejaban sin marranos, ¿qué opina ahora del proyecto de refinería planteado para la región? ¿tendremos bellotas negras?» El señor Iniesta respondía: «Algo he oído pero no estoy muy al día. Sin embargo, creo que Extremadura es la tierra donde más fácilmente se pueden poner todas estas historias. Porque es una de las tierras donde menos juventud hay, donde la gente menos se va a quejar y donde menos problemas va a tener el Gobierno a la hora de imponer lo que le de la gana. Yo creo que lo más determinante es la ausencia de gente joven que es la que puede protestar y armar lío y escándalo. Hacer fuerza es mucho más difícil. Aparte, en este tipo de historias, siempre va a haber alguien que va a argumentar que son puestos de trabajo, pero yo les diría que esos trabajos son perjudiciales para el medio ambiente y para el futuro de nuestra tierra».

Con el respeto que me merece el trabajo y la trayectoria profesional del señor Iniesta, he de indicar que en asuntos de la región, tal vez por la lejanía -vive en el País Vasco porque le gusta- anda un poco despistado. Aclaro: 1.- Su profecía sobre la desaparición de los marranos de Extremadura no se ha cumplido ni por aproximación. Tenemos exceso de cabaña porcina como consecuencia del excelente comportamiento del sector en los últimos 20 años. Ahora, frente a la profecía del señor Iniesta, hay un exceso de oferta que los ganaderos están sufriendo en la bajada de precios.

2.- En nuestra región existen jóvenes suficientes como para armar lío y escándalo; la prueba es que fuimos capaces, los que nos quedamos aquí, de parar una central nuclear, solitos y sin ayuda de nadie. En el País Vasco también se paró una central nuclear. La diferencia es que fue ETA la autora del parón de Lemóniz, que utilizó el crimen y el asesinato como argumento fundamental, frente a la constancia y la tenacidad de los extremeños, jóvenes y viejos, que ganamos una batalla colectiva, democrática y pacíficamente.

3.- Si se equivocó en sus predicciones sobre el porcino, no es nada extraño que el señor Iniesta vuelva a equivocarse sobre los riesgos de la proyectada refinería. Aquí hay que reconocerle cierta autoridad en la materia. Nos dice en la entrevista citada que él vive en el País Vasco porque le gusta. A otros también nos gusta, pero decidimos quedarnos aquí, aún a riesgo de tener que viajar más -fue la primera razón por la que el líder de Extremoduro decidió salir de Extremadura- y sabiendo que hace 20 años, nuestra tierra ofrecía pocas oportunidades. Si le gusta el País Vasco debe ser que lo conoce bien. Y si es así, conocerá que en ese territorio español conviven naturaleza e industrialización; gracias a la naturaleza, se puede respirar y gracias a su industrialización, muchos extremeños, entre ellos él, pudieron acudir allí cuando aquello ofrecía más oportunidades que esto. El señor Iniesta sabe que en esa comunidad autónoma existe una magnífica refinería, concretamente en Bilbao, que hace muy poco tiempo ha sido ampliada para aumentar su capacidad de refino. Sabe también que además de refinería, los vascos gozan de papeleras, siderúrgicas, petroquímicas, industrias químicas, etc. Basta con atravesar ese territorio circulando por sus autovías para observar la trama de tuberías que como arterias y venas atraviesan las carreteras y los pueblos subiendo y bajando cual circuito sanguíneo que alimenta el corazón industrial vasco. Si ese fenómeno ocurriera en Extremadura, los defensores del medio ambiente palidecerían de rabia y enojo.

Puesto que el señor Iniesta dice en la entrevista citada que vive en el País Vasco porque le gusta, no me atrevo a hacerle la siguiente invitación: salvo que usted esté feliz de vivir entre industrias contaminantes, incluida una refinería, hágame el favor de recoger sus bártulos, véngase a su tierra natal y deje de sufrir en una zona que mantiene trabajos en refinerías que, como dice en su entrevista, «son perjudiciales para el medio ambiente y para el futuro». Sufrir por sufrir no tiene sentido. Entiendo que cientos de extremeños que fueron al País Vasco a la búsqueda de un puesto de trabajo que ofrecían allí porque aquí, con tanto aire puro, no se podía vivir, tengan que seguir allí contaminándose y perjudicando su salud, pero usted no necesita inmolarse; aquí será bien recibido e incluso podrá ilustrarnos con su experiencia de como vivir rodeado de petroquímicas y no morir en el intento. Haga como hicimos muchos cuando nos tentaron con el éxito fuera de nuestra tierra; triunfamos menos, pero podemos hablar de Extremadura sin demagogias y si necesidad de pretender quedar bien.
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