Una de las hijas de Josefa, Mª José Ruíz, se enteró de que podía conseguir una silla para su madre de un modo, al menos, original. Tiene que reunir una tonelada de tapones de plástico. Éstos serán transportados a una empresa de Portugal, donde se reciclarán. Con el dinero resultante se podrá comprar la ansiada silla de ruedas.










