
Así, los aficionados a los festejos taurinos contarán de nuevo con el graderío y los barrotes donde siempre toman sitio un buen número de caurienses.
Vallado ciego
En los dos últimos años, la estructura habitual fue sustituida por un vallado ciego. Las actuaciones arqueológicas llevadas a cabo en los aledaños del castillo propiciaron que en 2006 no se ubicase el tablado y durante el pasado año se aludió a problemas económicos, motivo por el cual los vecinos también se quedaron sin el tablado habitual donde el público solía ubicarse para poder ver el recorrido del toro a su paso por esta zona.
Según se explica desde el Consistorio, existía un gran interés «en la recuperación de este espacio tradicionalmente sanjuanero por lo que se han acelerado las gestiones para que esta edición cuente con dicho tablado».
El alcalde, Juan Valle, explicaba ayer que se trataba de una demanda generalizada por parte de los vecinos «pues es una plaza emblemática a la que acuden muchas personas».
Las fiestas de San Juan tendrán este año un nuevo espacio donde, a buen seguro, acudirán un buen número de vecinos y visitantes para contemplar al toro en la calle.









