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Trabajar para un museo
Cinco empleados de distintas áreas comentan cómo es su trabajo diario en estas instituciones moviéndose entre valiosas obras de arte
11.05.08 -

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Trabajar para un museo
Cuando alguien piensa en los museos imagina salas enormes con exposicionesde pinturas, fotografías, litografías, esculturas o cualquier tipo de pieza insólita teniendo en cuenta el inabarcable universo en el que hoy día se ha convertido el arte. También es frecuente la idea de que esas obras llevan años colocadas en esas salas.

Esto sólo ocurre en el caso de exposiciones permanentes, pero un museo es dinámico y se realizan muchas más actividades, desde exposiciones temporales a conciertos o visitas guiadas, por citar las más comunes. Esta incesante actividad para renovar el atractivo de sus contenidos hace que las personas que trabajan en los museos siempre tengan tarea.

Una pinacoteca siguen incorporando obras a sus colecciones y mantiene sus puertas abiertas a un público que siempre tiene ganas de conocer cosas nuevas más allá de las exposiciones que acogen sus salas. Ante ese reto, cinco empleados de museos de Badajoz, de diferentes departamentos y con puestos claramente diferenciados, nos acercan su trabajo diario para dar una visión conjunta de la vida interna de estos singulares edificios.

ROMÁN HERNÁNDEZ

Director del Museo de Bellas Artes

Tras once años como director del Museo de Bellas Artes de Badajoz, Román Hernández afirma continuar con la misma ilusión por su trabajo. Además de ostentar la máxima responsabilidad, entre sus muchas funciones una muy importante es la programación, a la que dedica la mayoría de su jornada, igual que a desarrollar el plan general anual de este museo situado en pleno casco antiguo y que pertenece a la Diputación Provincial.

En esta pinacoteca existen diferentes departamentos como administración, seguridad o distribución, por citar algunos, los cuales cuentan con un total de nueve personas trabajando. Como director, Román coordina y controla el trabajo de todos ellos, de ahí la importancia de haberlo programado todo con antelación. «De la seguridad como tal no me preocupo, más bien como director miro que funcione y sea efectiva. En el caso del Museo de Bellas Artes lo lleva una empresa privada especializada en la seguridad de museos», especifica Román.

Pero aquí no se queda el trabajo de dirección, ya que hay que ejecutar lo programado, supervisar las actuaciones de todos y por último evaluarlo todo con la intención de mejorar en el futuro.

En el trabajo diario es fundamental la adquisición de obras de arte, «eso sí, con la ayuda de todos porque el museo es un equipo y si no se entiende así, esto no funciona». Cuando ingresa una nueva obra ésta puede llegar por tres vías. «La compra es lo más complicado, ya que suele ser iniciativa propia y el mercado del arte es muy resbaladizo». También puede haber una donación o en último caso un depósito de un particular o asociación, que decide depositar la obra de arte por un tiempo determinado.

En general, el Museo Provincial de Bellas Artes no suele hacer exposiciones itinerantes con cuadros propios del museo. Hay alguna excepción porque ahora hay una muestra de paisajes que concluye este mes en el Museo Pérez Comendador de Hervás. «Cuando acaba una de las exposiciones que se ha estado programando y organizando, se siente una gran satisfacción personal porque el esfuerzo se ve compensado con buenos resultados, pero también por el beneficio que acarrea al museo, para eso estamos aquí», señala Román.

El Bellas Artes tiene ahora en sus paredes la obra de Antonio Gallego Cañamero. «Este tipo de exposiciones tarda, como mínimo, año y medio en producirse por lo difícil que es recopilar toda la obra de un autor».

JOSEFA HAMBRONA

Área de Difusión

Entre sus muchas funciones, su trabajo consiste en guiar las visitas de los grupos escolares. A grandes rasgos, les enseña cuadros de manera didáctica y atractiva para despertar en los más pequeños interés por el arte.

Esta actividad tiene que ver mucho con su carrera ya que comenzó su vida laboral siendo profesora de EGB. El cambio se produjo hace 15 años cuando cerró el centro educativo donde ejercía de maestra y la Diputación de Badajoz la trasladó a su Museo de Bellas Artes de Badajoz.

La mayoría de las visitas escolares que tiene el museo son guiadas, desde alumnos de Infantil hasta universitarios que estudian Magisterio. «Los pequeños son muy graciosos, captan cualquier detalle del cuadro antes que los mayores. Los adolescentes son los más difíciles de motivar ante los cuadros», explica Josefa.

Ella tiene que ponerse en contacto con centros educativos y atender a los educadores que llaman para informarse sobre las visita y cómo organizarlas, ya que pueden ser guiadas solamente o también con un taller de pintura. «Con el taller hacemos un concurso entre los dibujos de los distintos centros. Preparo el material para que copien y dibujen uno de los cuadros de alguna de las salas, se hace una selección de los dibujos y se premia siempre a todos los colegios que participan. Llevamos cuatro años haciendo esto con bastante aceptación entre los escolares», afirma Josefa.

También se encarga de elaborar material didáctico y fichas para que las trabajen los grupos de alumnos que acuden de visita al museo y además proyecta algún vídeo como resumen de lo que han visto.

Previamente se manda información de todas las actividades que organiza el museo, la cual se remite a asociaciones, colegios, instituciones u otros museos y bibliotecas de España.

Josefa completa el día encargándose de los archivos, de los expedientes de los pintores, documentación de periódicos y revistas donde se cita al museo o del archivo fotográfico de cada autor y su obra. «Los archivos están abiertos y permenentemente creciendo, además de que pueden ser consultados por cualquier persona interesada».

CATALINA PULIDO

Técnica de Arte del MEIAC

Su trabajo, en esencia, se centra en coordinar exposiciones, la conservación de las obras y en todas las gestiones que tengan que ver con el museo, así como la elaboración de catálogos de información que tengan que ver con las obras de arte.

Catalina consiguió la plaza hace diez años, pero ha trabajado en el Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo (MEIAC) a intervalos porque también ha estado destinada en otros museos.

«Lo fundamental es estar trabajando en algo que has elegido y para lo que te has formado. Hay días que estás mejor y otros que peor, como en cualquier otro trabajo, pero no hay una actividad específica que te guste más que otra. Lo que sí es necesario en esta profesión es el estar al día en Historia del arte y saber qué es lo que se está haciendo hoy día».

Ahora se está desmontando una parte del MEIAC para celebrar una exposición de arte y tecnología que se abrirá al público en junio. Se llamará 'El discreto Arte de la Tecnología' y mostrará arte donde se considera que la tecnología interviene.

«Día a día te tienes que ir actualizando en muchos asuntos. Ahora con la exposición de nuevas tecnologías tenemos que ponernos al día porque nos falta formación para algunas cuestiones, ya que no siempre conocemos lo suficiente acerca de lo que nos están hablando».

El término 'conservación de obra' es muy genérico. El trabajo como tal consiste en cuidar de que «las obras de patrimonio público, las adquiridas por el museo o simplemente las que pasan por aquí se encuentren en unas condiciones óptimas. Esto es muy difícil porque hay cosas que se deterioran sin más vuelta de hoja».

SUSANA MORALO

Técnico en Documentación

Otra compañera y ella se encargan de la biblioteca del MEIAC, con unas características muy determinadas. «Lo que hacemos es recopilar información, la tratamos, la distribuimos y la difundimos. Utilizamos información en cualquier soporte, ya que las nuevas tecnologías lo permiten».

Una parte de su trabajo es interno, alimenta las demandas de la gente que trabaja en el MEIAC y otra parte está enfocada a público y visitantes.

«Es importante destacar que las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, las famosas TIC, han venido a ayudarnos salvando lo local. Como este museo tiene una proyección nacional e internacional, nos ha posibilitado de alguna manera el que tengamos acceso a mucha información, pero también que la gente desde fuera pueda tener acceso a toda la información acerca del museo, ya que también gestionamos su página web», especifica Susana.

El museo tiene dos tipos de consultas externas: sobre el proyecto arquitectónico, es decir, las características de este edificio que antes era una prisión; y las que tratan sobre el programa museístico. «Llevamos el depósito y distribución de los catálogos del museo, que son tiradas muy cortas. Así apoyamos la difusión y las publicaciones que generan los artistas que pasan por aquí».

Susana también sigue gestionando la biblioteca tradicional con sus libros, revistas, la documentación fotográfica de obras o préstamos de exposiciones, entre otras referencias. «Lo que más me gusta es sentir que mi trabajo es útil para los demás, que mi esfuerzo a diario sirve y ayuda a otra gente que solicita algo al museo».

ASCENSIÓN GALLARDO

Vigilante del MEIAC

Ascensión lleva ya trece años trabajando como vigilante del museo, el archivo y la biblioteca del MEIAC. «Suelo estar en la recepción o por las distintas plantas pendiente del público que entra y sale y de que se comporten correctamente, sobre todo de que no toquen las obras. Si preguntan, también los orientamos o les facilitamos toda la información que nos sea posible».

En este museo también se realizan muchas visitas guiadas a las que acuden distintos grupos escolares y de diferentes organizaciones. «Los niños suelen ser revoltosos pero en general se llevan bien. Lo típico es que quieran tocar cuando no se puede o que se pongan a hacer fotos cuando no se puede. Otra cosa es que consigan hacer la foto sin que nos demos cuenta, ya que a veces los grupos son demasiado numerosos», explica Ascensión.

«Lo que peor llevo es el horario en el que trabajamos, pero en todas partes hay algo que gusta menos». Ascensión trabaja de martes a viernes en horario de mañana y tarde, y un fin de semana sí y otro no.

«El mío es un trabajo sencillo, pero me gusta cuando hay muchos visitantes y el museo tiene vida y cuando surge la ocasión de poder orientar un poco a quien te pregunta sobre lo que en ese momento se está exponiendo. Hay un gran contraste con la tranquilidad que hay en cuanto se va el público y todo se está desmontando».
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