
ASÍ SERÁ EL FESTIVAL WOMAD DE 2008
Vuelve, pues, al corazón de la parte antigua durante el fin de semana, desde el 8 al 11 de mayo, una fórmula que se había dejado de aplicar en 2001, cuando, para evitar tumultos, se decidió llevar los conciertos de fin de semana al Recinto Hípico, un formato transformado posteriormente al regreso a la parte monumental, pero evitando el sábado y adelantando el final de los conciertos a las doce de la noche.
Regresa el Womad más genuino, y lo hará al menos durante dos años más, tiempo que marca el nuevo contrato firmado, según Isidro Timón, director del Gran Teatro. El cumplimiento de todos los acuerdos adoptados para 2008 condicionará, por ambas partes, la celebración del festival de 2009.
Ayer por la mañana los medios recibieron un comunicado conjunto en el que, de una forma muy general, se señalaba que el Consorcio y Womad «pretenden garantizar la preservación del espíritu y la filosofía que la organización siempre quiere imprimir en sus festivales y al mismo tiempo responden adecuadamente a las inquietudes manifestadas por las autoridades culturales extremeñas durante los últimos tiempos».
Se asegura que se intentará que «esta nueva edición del festival sea un éxito y pase a ocupar un lugar destacado en la memoria y los sentimiento de los cacereños y de los miles de ciudadanos de todo el mundo que durante estos días se acercan a vivir esta ciudad y su festival de la música, las artes y la danza».
Poco más aporta un comunicado aséptico y en el que vuelve una concordia perdida durante los últimos tiempos. Después de muchas tribulaciones vuelve el Womad, pero ha dejado sus correspondientes heridas. Una, entre la organización y el consorcio, que parece curada, diplomáticamente resuelta. Otra en el seno del propio Consorcio, con propuestas de partida muy distintas: mientras la alcaldesa de Cáceres, Carmen Heras y el presidente de la Diputación, Juan Andrés Tovar, apostaban firmemente por el festival la consejera de Cultura, Leonor Flores, se mostraba mucho más crítica en sus declaraciones.
La larga negociación deja un festival más largo, más caro -cuesta casi medio millón de euros- y en el que se mejorará la calidad técnica y el programa artístico. La parte más ardua en la negociación estuvo centrada en cuestiones técnicas del propio contrato que implicaban el mayor pago en impuestos por parte del Consorcio.
La noticia fue bien acogida ayer en el sector de la hostelería. «Un Womad sin sábado no tiene sentido. A nosotros esto nos da la vida», aseguraba ayer el dueño de una céntrica multitienda, que, al igual que otros establecimientos de la Plaza, agotan existencias durante el festival.













