Con su cuestionario bajo el brazo, se ha recorrido los 17 centros de la Uex, ha acudido a cinco localidades (Badajoz, Cáceres, Mérida, Plasencia y Almendralejo) y ha pasado mucho tiempo en los pasillos esperando que los estudiantes contestasen el cuestionario elaborado, de nada menos que 13 páginas. Es decir, ha debido revisar en torno a 25.000 folios llenos de respuestas. «Me he comido muchos bocadillos con este trabajo», resume. Pero su estudio no sólo diagnóstica, sino que también incluye propuestas. La más destacada es la sugerencia de que la Uex «cree departamentos de orientación» que ayuden a los alumnos a «mejorar su rendimiento académico».
«Los estudiantes que presenten perfiles de mala adaptación podrían someterse a programas de intervención individualizada». Con ello, añade, también se podrían ir construyendo «perfiles de aprendizaje» y conocer los que resultan más efectivos.
Además, estos departamentos de orientación podrían actuar en el tratamiento de la ansiedad antes de los exámenes. «Se reduciría la ansiedad y mejoraría el rendimiento».
Igualmente, se atajarían aquellos hábitos negativos que se detectaran. «Ahora nos enfrentamos al Espacio Europeo de Educación Superior, y en lo que más se incide es en la necesidad de mejorar», recuerda.









