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OPINION
Principios de una discusión racional
05.04.08 -

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LA idea socrática de que «sé que no sé nada y apenas esto» conserva todo su vigor. Los principios que constituyen la base de todo diálogo y, por tanto, de toda discusión emprendida a la búsqueda de la verdad, son a la vez que principios del conocimiento científico, también éticos. Enunciemos como muestra estos tres:

1.- Principio de falibilidad: quizá yo estoy equivocado y quizá tú tienes razón. Pero es fácil que ambos estemos equivocados. Voltaire se pregunta «¿Qué es la tolerancia?» y responde (traducción de Karl Popper): «Tolerancia es la consecuencia necesaria de constatar nuestra falibilidad humana: errar es humano, y algo que hacemos a cada paso. Perdonémonos nuestras mutuas insensateces. Este es el primer principio del derecho natural».

2.- Principio de discusión racional: sopesar, de forma tan impersonal como sea posible, las razones a favor y en contra de una teoría.

3.- Principio de aproximación a la verdad: en una discusión, que evite los ataques personales, casi siempre podemos acercarnos a la verdad.

La necesidad de una ética intersubjetiva requiere además de doce principios dialógicos propuestos por Karl Popper:

1.- Nuestro conocimiento objetivo por conjetura va cada vez más allá de lo que pueda dominar cualquier persona individual. Sencillamente, por esto, no puede haber 'autoridades'. Esto vale también en materias especializadas.

2.- Es imposible evitar todos los errores e, incluso, todos los que son en sí evitables. Todos los científicos cometen continuamente errores. Hay que revisar la vieja idea de que se pueden evitar y de que, por lo tanto, es un deber hacerlo.

3.- Por supuesto, sigue siendo nuestro deber evitar en lo posible todos los errores. Pero debemos siempre tener presente lo difícil que es, nadie lo consigue por completo. Ni siquiera los científicos más creativos guiados por la intuición: la intuición puede equivocarnos.

4.- Los errores pueden estar ocultos, incluso, en aquellas teorías que están bien confirmadas; y es tarea específica del científico buscarlos. Observar que una teoría o técnica bien confirmada, que se ha utilizado, es errónea puede constituir un descubrimiento importante.

5.- Por ello hemos de revisar nuestra actitud hacia los errores. Es aquí donde debe comenzar nuestra reforma ética. Pues la actitud de la antigua ética profesional lleva a encubrir nuestros errores, a mantenerlos en secreto y a olvidarlos tan pronto como sea posible.

6.- El nuevo principio básico es que para aprender a evitar los errores debemos aprender de los nuestros. Por ello, encubrirlos constituye el mayor pecado intelectual.

7.- Hemos de estar constantemente a la búsqueda de errores. Cuando los encontramos debemos estar seguros de recordarlos; debemos analizarlos, minuciosamente, para llegar al fondo de las cosas.

8.- Mantener una actitud de autocrítica y de integridad personal se convierte así en una obligación.

9.- Como debemos aprender de nuestros errores, también debemos aprender a aceptar, con gratitud, cuando otras personas llaman nuestra atención sobre nuestros errores. En cambio, cuando somos nosotros los que llamamos la atención sobre los errores de los demás, hemos de recordar que nosotros mismos hemos cometido algunos similares. Y hemos de recordar que los mayores científicos los han cometido. Sin duda, no se quiere decir que normalmente sean perdonable nuestros errores: nunca hemos de relajar nuestra atención. Pero es humanamente imposible evitarlos una y otra vez.

Sócrates dice a Gorgias: «Me parece que tus palabras no son consecuentes, ni están de acuerdo con lo que dijiste. Sin embargo, no me decido a refutarte temiendo que supongas que hablo por rivalidad contra ti y no por el deseo de esclarecer el objeto de nuestra discusión. Por tanto, si tú eres del mismo tipo de hombre que soy yo, te interrogaré con gusto; si no, lo dejaré. ¿Qué clase de hombre soy yo? Soy de aquellos que aceptan gustosamente que se les refute si no dicen la verdad, y de los que refuta con gusto a su interlocutor si éste yerra; pero que prefieren ser refutados a refutar a otros, pues piensan que lo primero es un bien mayor, por cuanto vale más librarse del peor de los malos que librar a otro; porque creo que no existe mal tan grave como una opinión errónea» (Gorgias).

10.- Debemos tener muy claro que necesitamos a los demás para descubrir y corregir nuestros errores -igualmente éstos nos necesitan a nosotros-, especialmente a aquellas personas que se han formado en un entorno diferente. También esto favorece la tolerancia.

11.- Hemos de aprender que la mejor crítica es la autocrítica; pero es necesaria la crítica de los demás.

12.- La crítica racional debe ser siempre específica; debe aportar razones concretas por los cuales enunciados o hipótesis específicas parecen ser falsos, o determinados argumentos poco válidos.
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