
-¿En qué consiste exactamente su propuesta de arte clandestino?
-La idea surgió durante el Festival de Cine de Cáceres, donde participé en el curso que impartió Mariano Barroso. Encontré a mis amigos con mucha apatía y frustración porque los bares que proporcionaban y dejaban los espacios para hacer música, cuentos y teatro se están denunciando unos a otros. Si a un empresario le cierran el local por ruidos, resulta que ese empresario denuncia a otros locales. Para mí, esos no son empresarios del arte, sino hosteleros a los que no les interesa la cultura. Lo único que quieren es negociar con el arte. Yo me propuse traer a Cáceres un proyecto que tengo y que se llama 'Un viaje en busca de la cosa más maravillosa del mundo' porque quería regalárselo a toda mi gente de Cáceres. Lo comenté durante el curso de cine y me dijeron que aquí no iba a encontrar un lugar para trabajar, que sólo existía el Gran Teatro. A mí esto me afectó bastante y me propuse buscar un lugar para crear el arte clandestino.
-En realidad, se trata de un gesto de denuncia, ¿no?
-Intento lanzar una idea: Si los empresarios quieren brindar arte, deben adaptarse a las normativas. La ley está y hay que respetarla. Si hay que insonorizar, que insonoricen pero que acaben con la situación actual de denuncias. Mi arte clandestino también es un gesto de apoyo al 2016 y un mensaje para el resto de mis compañeros. Les animo a que no caigan en esa dejadez y a que se inventen lugares nuevos para poder crear. Quiero que la cultura en Cáceres vuelva a ser libre y pública. Yo me he inventado un sitio para actuar.
-Supongo que no puede desvelar el lugar ni la hora.
-No, iría en contra de la filosofía de la iniciativa. Es arte clandestino. Aquella persona que tenga esa curiosidad se va a enterar porque el boca a boca es un secreto a voces. Yo he avisado a la gente por e-mail y por mensajes de móvil.
-¿Y qué es ese viaje hacia la cosa más maravillosa del mundo? ¿Es una obra de teatro?
-Es un viaje. No se puede decir que sea teatro. Es una cosa que quiero hacer para estimular a los artistas y a los seguidores del arte para que se den cuenta de que pueden hacer cosas en cualquier sitio.
-¿Qué aceptación cree que tendrá su propuesta?
-Hay mucha curiosidad. Por otro lado, hay gente que me ha dicho que no intente ir de Robin Hood, de salvador de Cáceres y de la cultura. Otros me dicen que estoy loco. Yo no voy de Robin Hood, soy un loco lindo.
-¿El acto de hoy será algo aislado o tendrá periodicidad?
-Me encantaría repetirlo en más sitios. Esta noche se va a cobrar una entrada de tres euros porque pienso que el arte es un oficio. El arte se tiene que pagar. Yo lo que haré hoy será regalar mi iniciativa y espero que mis compañeros cojan el testigo. Ellos son grandes artistas con grandes inquietudes. Hay que reinventar nuevos sitios en Cáceres.








