
Este grupo reunió a unas 200 personas, según datos de la organización, para exigir que la Junta de Extremadura desarrolle mediante un reglamento la Ley de Protección Animal. Según el presidente de Adana, Enrique Mendoza, esta legislación data del año 2002, y aún no existe la intención de aplicarla. «Con esta marcha, queremos que las autoridades se den cuenta de que estamos aquí. Sólo en Badajoz capital somos más de 20.000 personas las que tenemos animales», aseguraba.
Predicando con el ejemplo, los amantes de los animales sacaron a la calle más de 100 perros. Para demostrar su civismo, se habían propuesto que ni una sola caca apareciera en el recorrido. Consiguieron su objetivo.
Para esta asociación, se trata de un problema importante. El 90% de los animales que son abandonados muere. Recalcan la importancia de la responsabilidad que se contrae cuando alguien se hace cargo de un animal.
Cuando crece...
La imagen se repite con demasiada frecuencia. El perrito, tan mono cuando se compra como cachorro, ya no gusta tanto cuando crece. Además, gasta más en comida y se acomoda peor al interior de un piso. La solución parece fácil. Una gasolinera, una puerta del coche abierta y asunto resuelto. Sin embargo, «la gente debe saber que un animal abandonado morirá seguramente atropellado. Si llega a una perrera, será sacrificado como máximo en 20 días. Eso si no muere antes de pena, de una enfermedad o de una pelea. No son lugar de paso, ni albergue, ni hotel».
Gema acudió ayer a la manifestación. Quizás ella resuma el sentir de todos los asistentes «Estoy aquí porque no soporto que se abandone y maltrate a los animales». Más claro, agua.








