El motivo de la situación que lleva al paleontólogo a poner en entredicho la continuidad de las excavaciones está en la sala de las chimeneas, precisamente donde aparecieron las dos conchas marinas presentadas ayer. La última vez que los jóvenes que integran el equipo investigador profundizaron sobre el suelo fue en 2006. Ni el año pasado ni este han podido indagar en esa sala, la última de la cueva. La razón es que la Junta de Extremadura cree que las pinturas rupestres pueden resultar dañadas por la presencia humana, y por este motivo, prohibió los trabajos en ese lugar. En esa línea restrictiva, este año decidió que no hubiera más de cuatro personas trabajando en la cueva, que además no podían estar dentro más de diez horas al día, y estableció precauciones como no permitir entrar a los fotógrafos sin autorización previa.
Ayer, el director de las excavaciones se refirió a este asunto. De entrada, compareció solo, sin la habitual presencia de algún representante del gobierno autonómico, y disculpó la ausencia de la directora general de Patrimonio Cultural porque tenía «otras cosas». La queja de Antoni Canals es que no hay motivo para prohibir que se excave en la sala de las chimeneas. La cueva permanece cerrada durante 350 días, ya que los trabajos se limitan a quince días, siempre coincidiendo con la Semana Santa.
«Es un criterio muy extraño», entiende Canals. Y lo dice en base a su experiencia y a los datos que ha obtenido en las mediciones realizadas en el interior de la cavidad. Según sus cifras, la temperatura varía en 0,3 grados, la humedad se mantiene constante y el dióxido de carbono no alcanza ni a la mitad de lo niveles de riesgo que marcan los estándares europeos. «Las excavaciones no son ningún riesgo para las pinturas ni para la ecología de la cueva», resume categórico Canals.
Que Primeros Pobladores tenga su octava campaña en el año 2009 depende, según el paleontólogo, «de la comisión». Se refiere al grupo de trabajo que él propuso a la Junta crear para que estudie el caso y dictamine. La Consejería de Cultura aceptó, pero el director de las excavaciones no tiene noticias de que se haya dado paso alguno para constituir ese comité de expertos. «Es muy urgente que se forme y tome una decisión, debería hacerse antes del verano», estima Canals. «La Junta quiere una segunda opinión y me parece bien -concluye-, lo que estoy haciendo no es una crítica, sino reflexionar sobre el compromiso de la dirección general de Patrimonio Cultural de formar la comisión y estudiar el tema».









