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HOYes.tvHOYes.tv | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

hoy se entregan las cerezas de oro
Guía para visitar el cerezo en flor
Apuntes a pie de página para el turista en el Valle del Jerte: a los Pilones se puede subir con carro de bebé, la garganta Beceda para las fotos y paciencia al volante en Tornavacas
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Guía para visitar el cerezo en flor
Ramas de un cerezo en flor en Cabezuela del Valle, atravesada por el río Jerte. / PALMA
De Plasencia hacia arriba, todos se han bañado alguna vez en Los Pilones. Esas magníficas piedras esculpidas a capricho por el agua y los años están en el imaginario colectivo de una comarca entera, que estos días anda traspuesta con tantos visitantes. Los Pilones asociados a escenas infantiles con la familia de por medio, a excursiones adolescentes, a escapadas de bocadillo y mochila en un domingo resacoso. Los Pilones son el emblema de una Reserva Natural cargada de motivos para conocerla, y bautizada en su día con un nombre que facilita mucho la tarea en el asunto del márketing: la Garganta de los Infiernos.

Aunque hay algo tan vivo o más en la memoria de los paisanos, y que ha hecho aún más por situar al Valle del Jerte en el mapa mental español: la cereza; de las que, dicho sea de paso, la picota es sólo una variedad. Antes que roja, la cereza -que en verdad aún no es cereza todavía- es blanca. Y, lógica aplastante, crece en el cerezo. Y hay un momento en la vida de ese fruto que resulta excitante, y que cada año lleva a esta comarca del norte extremeño a todos los telediarios nacionales. Es el cerezo en flor, que no es «un manto blanco que recorre el Valle», como repite cada año el tópico periodístico, pero sí una sucesión de manchas sugerentes. Conocer este fenómeno natural es tan sencillo como circular mejor despacio que deprisa por la carretera nacional 110 (Plasencia-Soria), pero en la aventura, siempre ayuda conocer algunas pautas de viaje. Son anotaciones a pie de página para visitantes de cualquier procedencia, novatos o repetidores, solos o acompañados. Sugerencias para no enfadarse y aprovechar el tiempo, que la rutina acecha en forma de lunes. Ahí van.

¿DÓNDE ESTÁN LOS CEREZOS EN FLOR?

Salpicados a un lado y otro de la carretera nacional 110, aunque la mayor concentración en estos días se da entre Navaconcejo y Tornavacas. Conviene no olvidar que se trata de un fenómeno natural, y por tanto, expuesto a circunstancias como la temperatura o la lluvia, que cambian el panorama de un día para otro. De hecho, los vaivenes meteorológicos de este año han motivado que la floración no sea tan espectacular como otros. La parte más alta del Valle es la que tiene menos cerezos en flor. La previsión es que para el próximo fin de semana, el color blanco se traslade a la sierra de Tornavacas y la parte alta del puerto de Honduras (que comunica el Valle del Jerte con el del Ambroz).

RECOMENDACIONES AL VOLANTE

Dice Chelo Sánchez que lo peor ya pasó. Fue el fin de semana pasado, cuando los coches se multiplicaron. Ella, que trabaja como técnico de desarrollo en Soprodevaje (Sociedad para el Desarrollo y la Promoción del Valle del Jerte) sugiere salirse de la N-110 y entrar en las carreteras provinciales, para conocer mejor la comarca. «Aparte de ver los cerezos en flor, aquí se pueden hacer muchas cosas -sugiere-: rutas a caballo, en quad, senderismo entre gargantas y distintos tipos de bosques, ver cascadas de agua de veinte metros, pasear por el monte en bici...». Quienes, en cualquier caso, prefieren el coche, deben tener en cuenta los dos lugares habitualmente más conflictivos. El primero es la entrada a la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos, por ser un lugar especialmente concurrido, y el segundo, el puente sobre el río Jerte en Cabezuela, que no tiene la anchura suficiente para dos carriles y está regulado por semáforos en los que a veces, se acumulan los vehículos. También es probable que haya colas hoy en la subida a Casas del Castañar, que acoge los actos oficiales de inauguración de la fiesta del Cerezo en Flor 2008. Un consejo: paciencia en la subida o bajada del puerto de Tornavacas. Como en casi todas las zonas de montaña, adelantar es casi imposible, y a diario no escasean los camiones.

A LA HORA DE COMER

Primer dato a tener en cuenta: gaste un buen dinero en la Bonoloto de esta noche si encuentra un establecimiento en el que accedan a reservarle una mesa. El de la comida puede ser un problema de verdad si no se tiene la previsión suficiente. No es raro encontrar cada año a un buen número de turistas a las cuatro de la tarde buscando en Plasencia algún lugar donde le sirvan un bocadillo. Al ser el municipio más grande, es el de mayor oferta hostelera, aunque lo habitual es comer en el Valle. A pie de la N-110 hay varios: el Regino (un histórico) o el Mesón Tío Antonio. Están uno frente al otro, a unos doce kilómetros de Plasencia. En el punto kilométrico 354, El Castillo, y en Tornavacas, el Puerto de Tornavacas. En Cabezuela hay una oferta variada en precios. En Jerte, el Napoleón, la Hospedería, Los Naranjos, el Valle del Jerte, el Hotel Los Arenales (km. 368 de la N-110) y el Túnel del Hada (es un hotel de lujo). En Valdastillas, el Hotel Balneario (km. 383) y Garza Real. En Piornal, Tormantos y la Hospedería La Serrana. En Casas del Castañar, La Garganta.

Quienes opten por la socorrida fórmula del bocadillo a cielo abierto (muy aconsejable), pueden hacer una parada en la zona conocida como 'la urbanización', en Cabezuela. Quienes viajen en dirección a Ávila la encontrarán tras pasar el pueblo, poco después de la gasolinera. Es una explanada grande, con una buena vista del Valle y desdela que se puede bajar andando a la orilla del Jerte.

ALGUNAS RUTAS SENDERISTAS

La comarca ofrece cientos de alternativas para caminar entre la Naturaleza. Los senderos señalizados surgen a cada paso.

La más popular es la subida a Los Pilones, de dificultad mínima, que se cubre en menos de una hora. Incluso se puede hacer cargando con un carrito de bebé, por el camino alternativo. No es tan bonita como la que discurre entre árboles, pero las dos llegan a la famosa zona de baños. Hay que subir hasta la Garganta de los Infiernos, que tiene el desvío en el punto kilométrico 367. La salida está perfectamente indicada. Si llega más tarde de las diez de la mañana, aparque en el área habilitada para ello justo al tomar el desvío. Es fácilmente localizable porque hay una señal que la indica, está vallada con troncos de madera y casi siempre hay alguna caravana estacionada. En el lugar de inicio de la ruta hay un camping y el Café Bar El Refugio, que ofrece bocadillos, raciones, ensaladas y platos combinados.

Otra ruta aconsejable es la de la ermita de Santa María Magdalena, de cuatro kilómetros (en torno a una hora y media), que sale y llega a Tornavacas y permite ver varias gargantas. Y una tercera opción: la de las Nogaleas, en Navaconcejo, de una hora y media, también rica en gargantas.

PARA SACAR FOTOS

Hay tres puntos de referencia para las vistas panorámicas. El más espectacular es el puerto de Tornavacas (a 1.275 metros), justo en el límite entre las provincias de Cáceres y Salamanca. Se ve todo el Valle. Eso sí, sopla el viento y hace frío. Ayer, a las dos de la tarde, 7 grados, pero con una sensación de temperatura más baja. El segundo punto para sacar partido a la cámara es El Torno, desde donde se domina gran parte del Valle. Y el tercero, Piornal, el pueblo más alto de Extremadura, a 1.175 metros de altitud.

Para llevarse a casa un recuerdo nítido de los cerezos blancos, parar en la garganta Beceda (kilómetro 361). Justo después de pasar el puente (si se viaja en dirección a Ávila) surge a la derecha un camino que se adentra entre fincas y permite tocar los árboles y fotografiarse junto a ellos.

QUE NO TODO SEAN CEREZOS

Los lugareños insisten en que el Valle del Jerte no son solo cerezos en flor. Y no les falta razón. «A quienes les gusta andar disfrutarán el Valle tres veces más en otoño», apunta Isidro Domínguez, guarda forestal y secretario de la Asociación de Turismo del Valle del Jerte.

Al margen de los árboles blancos quedan, por ejemplo,el EMAC (Espacio Morán de Arte Contemporáneo), una propuesta original que merece la pena conocer. Está a trescientos metros de la N-110, en el cruce de Casas del Castañar, y abre los fines de semana de 15,30 a 19,30 horas. Hay una exposición de escultura y pintura de Lick Stove, Roberto Iglesias y Jaime Bueno.

Para los amantes de los museos, el de la cereza, en Cabezuela. Viernes y sábados está abierto de 11.00 a 14.00 y de 17.00 a 19.00 horas. El resto de días, sólo por la mañana, de 11.00 a 14.00 horas, y cierra los lunes y festivos. El Valle tiene tres centros de interpretación: el de la alta montaña y la trashumancia (en Tornavacas, frente a la iglesia parroquial del pueblo), el de la fauna y flora de la Reserva Natural Garganta de los Infiernos (el mismo horario que el anterior) y el del agua (en Cabezuela, junto a la oficina de turismo). Los tres abren todos los días de 10.00 a 14.00 y de 16.00 a 19.00 horas.

Como atractivo natural, y para comprobar que el Valle es rico en agua, la cascada del Caozo, en la garganta Bonal, una de las más representativas en una zona plagada, que en verano se llena de bañistas. Está entre Valdastillas y Piornal. Hay que tomar un desvío a tres kilómetros de Valdastillas en dirección a Piornal, y después desviarse por una carretera que sale a la izquierda. A quinientos metros hay un puente, y poco después, la cascada.

Si el plan aburre a los niños, su territorio está en Parque Aventura, en El Torno. Tienes circuitos pensados para ellos, con tirolinas, saltos tibetanos, tuneles y demás. Y tres tipo de circuitos: para los más pequeños, para toda la familia y para los intrépidos.
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