
No están en contra de recuperar para el ocio vecinal y hacer transitables las márgenes del río Jerte entre Plasencia y la presa. Pero no les gusta nada el planteamiento técnico del proyecto de la Confederación Hidrográfica del Tajo que ejecuta la empresa Tragsa.
Creen que es demasiado artificial. Que destruye y altera innecesariamente la vegetación de ribera. Algo que lamentan. Y añoran que no se haya planteado, desde el principio, una intervención más conservacionista y respetuosa en el frágil marco ribereño en el que se interviene.
Son Ecologistas en Acción de Plasencia, con el apoyo de la Sociedad Zoológica de Extremadura y Adenex. Critican la gestión del proyecto de la CHT que no dudan en calificar de «nefasta» para el medio afectado.
La crítica la basan en «los múltiples destrozos en la vegetación ribereña del Jerte a su paso por la ciudad» que, denuncian, ocasiona la gestión del proyecto de la Confederación Hidrográfica del Tajo. Sin embargo, frente a esto, desde la CHT se ha hablado siempre de poda selectiva, desbroce y limpieza de maleza en las márgenes.
Esta intervención de adecuación ambiental forma parte del programa AGUA del Ministerio de Medio Ambiente. Supone una inversión algo superior a los tres millones de euros. Tiene como fin dar un tratamiento ecológico a los entornos fluviales e integrar los ríos en las ciudades para que sirvan de de lugar de encuentro y de ocio ciudadano.
El Ayuntamiento pone el 25 % del total de la inversión del proyecto. El 80% restante lo aporta la CHT, con fondos procedentes de Europa y asignados al citado programa AGUA.
Las asociaciones ecologistas rechazan además «el modelo artificializador del medio» que consideran se impone desde la administración «para quien parece ser que todo vale con tal de que vaya recubierto de cemento».
Las tres organizaciones conservacionistas rechazan a través de un comunicado la actuación y denuncian lo que denominan «la cultura de que toda intervención debe suponer obligatoriamente un empobrecimiento del medio natural».
Árboles eliminados
Por ello estiman que la última destrucción de las riberas del Jerte no es sino «un episodio más de la 'gestión' ya iniciada en la anterior legislatura». Se refieren con ello a la tala de árboles llevada a cabo en el parque de la Isla y que continuó después en el tramo fluvial comprendido el puente de Adolfo Suárez y el Puente Nuevo, «con la excusa de instalar pesquiles». La eliminación de árboles de la ribera ha seguido esta semana con los apeados de la orilla del río entre los antiguos molinos y el puente de san Lázaro.
Garantías
Los ecologistas, critican asimismo «las nulas garantías» que han apreciado en lo que relativo al respeto y a la conservación del entorno en la ejecución del proyecto del denominado 'parque de las riberas', de CHT.
Y dicen que pueden apreciarse por cualquier persona que se desplace a la zona: destrucción innecesaria de arboleda, poda abusiva o acumulación excesiva de tierra en la base de los árboles.
Independientemente de la pérdida de valor estético que tiene la tala de árboles, es patente la pérdida del efecto protector de los árboles y matorrales de ribera frente a la erosión. «Estando como está afectado el río por problemas de contaminación, este proceder injustificable e insensible viene a ser algo así como la puntilla», concretan.
Las organizaciones conservacionistas citadas creen que se podría haber evitado todo este daño inútil si la CHT hubiera planeado esta intervención en términos de conservación, ajustando las acciones a la morfología del terreno, en lugar de alterarlo para facilitar las obras.
Por otro lado, subrayan que al abrirse pistas se va a posibilitar el acceso a los vehículos de motor hasta las orillas del río «con lo que se ponen las cosas fáciles a los desaprensivos que tiran basura, cambian el aceite, lavan coches, hacen botellón». O a los que circulan con motos y quads, perturbando el silencio y erosionando el terreno.
Este proyecto pendiente vuelve a presentarse, ya reformado, en 2005, para empezarse en 2006. Se trata del denominado proyecto de adecuación ambiental o parque lineal las riberas del Jerte. Pero hasta mayo de 2007 no comienzan los trabajos. El objetivo es abrir la ciudad al río para el uso y disfrute vecinal, restaurar la ribera y crear zonas de recreo, paseo y deporte, caso del carril bici agregado con posterioridad.
Itinerario
En el caso de la margen izquierda, el itinerario arranca desde el parque de del Cachón, para seguir bajo la copa de los alisos, chopos y sauceras. REspecto a la intervención en la vegetación de ribera la CHT siempre ha hablado de desbroce y poda selectiva, previos a los movimientos de tierra para crear el sendero en esta margen. Y también en la contraria, hasta llegar a la presa de Plasencia
En la zona de la orilla derecha, el itinerario parte desde el Puente Nuevo.
Estas obras entre la ciudad y la potabilizadora bajo el embalse comprenden la primera zona de actuación del plan de obra. En total, se interviene sobre 6,3 kilómetros, que suman la longitud de los dos senderos proyectados.
Pasarelas
Lo más llamativo impactante de todo son las dos pasarelas metálicas colgantes, de moderno diseño de arco, que unen el barrio de San Juan con los Cachones y el final del polígono de La Data con el complejo sociodeportivo 'Valle Jerte', que se construye en la vega de "Vinosilla". La primera tiene 70 metros de luz. La segunda, 40.
El proyecto de adecuación ambiental del Jerte está previsto acabarlo este verano. En el primer tramo de río, la CHT instala un centenar de pesquiles, para atender la demanda de la fuerte afición local a la pesca.
En el descampado que hay detrás de los edificios de CHT, se crea una zona verde de ocio, con repoblación de 5,5 hectáreas con unos 300 árboles de especies autóctonas y la plantación de grama para crear una pradera natural.
El espacio se ordena con aparcamientos y un camino de doble carril de 600 metros de longitud y seis de ancho. Se completa e con la limpieza de las márgenes del pantano.








