Un nuevo cambio de manos

J. S.

Carcesa afronta con optimismo un nuevo cambio de propietario, que se suma a la larga lista de vaivenes que se han producido en los últimos 25 años.

La firma tiene su origen en 1929, cuando el rey Alfonso XIII inauguró en Mérida una planta de sacrificio y elaboración impulsada por un grupo de ganaderos de la zona. El empresario gallego José Fernández López arrendó las instalaciones desde 1936 a 1956, año en que la firma se integró en el Instituto Nacional de Industria bajo el nombre de Ifesa.

La fusión de Ifesa e Invecosa en 1972 supone el nacimiento de Carnes y Conservas Españolas (Carcesa), con fábricas en Mérida, Don Benito y Montijo. El grupo americano Nabisco se hizo con la empresa en 1984, cuando comenzó el periplo por multinacionales. El intervalo de 1992 a 1994 estuvo en manos de Royal Brands, y en 1994 a 2006 pasa a UnitedBiscuits.

Un acuerdo urbanístico a tres bandas con el Ayuntamiento de Mérida y un grupo de promotores permitió la construcción de una nueva fábrica en la capital autonómica, lo que auguraba un buen futuro. Las instalaciones se inauguraron el pasado año, ya bajo el mando de Kraft, que en 2006 adquirió United Biscuits Iberia por 840 millones de euros.

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