Ha llegado la hora de hacer balance. En política también hay que hacer balance del resultado de un período de gobierno. En los cuatro últimos años, el PSOE ha tenido las riendas de este país, y de las partidas de ese balance, las del haber son superiores a las del debe. Los logros sociales conseguidos por el gobierno de Rodríguez Zapatero en esta legislatura, merecen un aprobado alto unánime (Ley de dependencia, Ley de igualdad entre hombres y mujeres, Ley integral contra la violencia de género, modificación de la Ley del divorcio, Ley de unión de personas del mismo sexo, prestación por nacimiento o adopción, etc).
¿Que los socialistas han cometido errores?, por supuesto, pero ninguno como el cometido por el gobierno del PP que nos metió en una guerra ilegal que costó la vida a 12 militares.
Al Sr. Rajoy le recuerdo que cuando gobernaban, descapitalizaron la caja de la Seguridad Social en 3.775 millones de euros (54 millones en l999, 1.888 en 2000, y 1.833 en 2001), trasvasando ese dinero a las arcas del Estado para financiar proyectos ajenos a la Seguridad Social, poniendo en peligro el futuro de las pensiones.
Extremadura ha estado muy marginada durante los gobiernos del PP, sin ir más lejos y como ejemplo, en los últimos Presupuestos Generales la inversión para nuestra región era de 397,73 euros/habitante, mientras la media nacional era de 557,12.
Cuando Rodríguez Zapatero llegó al gobierno, el AVE que durante 6 años fue una raya en un papel, pasó a ser una realidad y ya tiene tramos en construcción.
¿A alguien se le ocurriría poner enchufes de colorines sin protección en una guardería?. Pues algo así hizo el señor Caldera con la regularización masiva de inmigrantes cuando empezó la ya finalizada legislatura. Pese a ser advertido por Alemania y Francia, entre otros países, del efecto llamada que esta medida acarrearía, prefirió dar un golpe de efecto propagandístico de nefastas consecuencias, ya que al mismo tiempo el gobierno consiguió un acuerdo con Marruecos para impedir el acceso de inmigrantes ilegales desde su país y el resultado fue que miles de personas desesperadas tenían que jugársela a una carta para no desaprovechar la oportunidad que España les ofrecía. Sin saber nadar se embarcaron en cayucos desde Mauritania, a más de mil kilómetros de océano de su destino. Era una trampa mortal. Miles de personas murieron ahogadas, de hambre, sed o frío. Aumentó el número de personas que intentaban venir, la distancia a recorrer y el numero de muertos. Hoy el número de inmigrantes ilegales es el mismo que cuando se adoptó esta medida. ¿A parte de los muertos y sus familias, quien paga por este error?.









