A raíz de este dato el RACE decidió estudiar la seguridad de los vehículos industriales ligeros, así como de elaborar estrategias para su mejora. El informe RACE plantea dos tipos de pruebas concretas para conocer los principales problemas de seguridad de este tipo de vehículos: 1) prueba en zigzag con y sin ESP, ensayos de frenado con y sin BAS para comprobar la seguridad activa y mostrar las posibilidades que existen de evitar un accidente; y 2) prueba de choque frontal y prueba de choque por alcance, para comprobar la seguridad pasiva de las furgonetas.
Las furgonetas tienen unas características especiales que hacen que tanto el choque por alcance como el derrape suelan ser los escenarios más frecuentes en los siniestros de estos vehículos.
Los accidentes comienzan habitualmente con derrapes peligrosos que terminan con vueltas de campana, choques contra árboles o colisiones contra vehículos que circulan en sentido contrario. Las pruebas demuestran que gran parte de estos accidentes podrían evitarse mediante el equipamiento de serie del ESP en furgonetas, que actualmente viene equipado de origen en tan solo una de cada tres .
Los choques por alcance sobre todo en las colas de los atascos en autopistas, son muy frecuentes, y en caso de colisión contra un turismo las consecuencias suelen ser catastróficas para sus ocupantes. Las pruebas realizadas en circuito cerrado demuestran que estos accidentes podrían evitarse mediante asistentes de frenado o, mejor aún, mediante asistentes que se adapten al frenado de urgencia, como los que ya existen en los vehículos industriales pesados.
Por eso, el RACE demanda que todas las furgonetas equipen de serie ESP (control electrónico de estabilidad), que introduzcan sistemas de adaptación al frenado de urgencia, y que se introduzca un asistente de mantenimiento de carril. Y respecto a la seguridad pasiva, la prueba de choque demuestra que existen todavía más posibilidades de mejorar el comportamiento ante un accidente de las furgonetas.
La evaluación de las mediciones demuestra que, tanto las zonas de pies y piernas como el tórax, presentan un elevado riesgo traumático debido a las deformaciones en el tablero de instrumentos, el espacio para los pies y los pedales, lo que además, supone un riesgo muy alto de quedar atrapado.









