El pregonero no se desprendió de su faceta de sacerdote a la hora de hablar y abordó muchos de los aspectos que polarizan desde hace meses el debate político y eclesial. «Procesionar hoy el paso de un Cristo o de la Santísima Virgen por nuestra calles no puede ser sólo un acto externo o, si se quiere, exclusivamente devocional. Es también reivindicar el derecho de la religión cristiana y de sus fieles a ocupar un puesto en el espacio público».
Gil Tamayo defendió el papel de la fe en las raíces más fecundas de la historia y no ocultó su sorpresa ante quienes «a esta altura de los siglos, no están muy dispuestos a que los católicos tengan una voz coherente con su fe en los asuntos públicos, en el diseño de la vida social y cultural».
Relativismo
Esas reflexiones fueron intercaladas entre los comentarios dedicados a cada una de las procesiones que se realizan en Badajoz, comenzando por el Domingo de Ramos y concluyendo en el Domingo de Resurrección. «Mostrar la realeza de Cristo en la sociedad de hoy es reivindicar la verdad para el ser humano por encima del imperio del relativismo, que deja a merced de los consensos y de las mayorías el deber ser del hombre, olvidándose de la ley de Dios revelada».
El pregón también hizo referencia, sin nombrarlo, a las mujeres que abortan en Badajoz. «Qué gran testimonio daríamos si nuestra ciudad fuera verdaderamente la de la cultura de la vida y no la del clandestino trasiego de quienes, con innegable dolor y sufrimiento materno y seguro que hasta sin culpa, con ignorancia y con mal consejo vienen a buscar en nuestra ciudad fronteriza la muerte para quien, con sólo esperar y nacer, sería hermano nuestro». En el acto de ayer también participó el director de Popular Televisión Badajoz, Juan José Montes, quien desgranó la brillante trayectoria de José María Gil, que es canónigo de la Catedral de Badajoz y director del Secretariado de la Comisión de Medios de Comunicación Social de la Conferencia Episcopal Española».








