Las viejas aulas se encuentran ubicadas en las dos plantas inferiores del edificio que está en la parte más baja de La Madrila, junto a la curva de acceso a la piscina y el aparcamiento del parque del Príncipe. Allí aprendieron a leer y escribir durante 33 años varias generaciones de alumnos.
El párroco de San José, Severiano Rosado, afirma que su intención es destinar el dinero que obtengan de la venta a pagar el dinero que aún deben de la nueva iglesia de Cristo Resucitado, abierta en abril de 2006 en el R-66, la cual costó 1,2 millones de euros. Aunque en su día se abrió una colecta entre los feligreses, y hasta se creó una especie de 'lista de boda' para amueblar el templo, no ha sido suficiente y la parroquia de San José necesita más dinero para pagar el coste de la iglesia.
Severiano Rosado prefiere no hablar en público de precios, aunque señala que ya han preguntado algunas personas. «Hay gente que se ha interesado, incluso hay quien ya ha ido a ver las instalaciones, pero aún no nos ha llegado ninguna oferta que sea firme».
La parroquia de San José se caracteriza por ser una de las más activas de Cáceres, como lo demuestra el gran movimiento que diariamente tienen sus salones parroquiales. Creada en el año 1959, San José no ha hecho más que crecer. Empezó con el templo, continuó con el colegio Nazaret y después vinieron el centro pastoral Las Acacias, en la calle Viena, los salones parroquiales situados junto a la iglesia, dos residencias de mayores y, por último, el templo del R-66.
Severiano Rosado anunció hace tiempo su intención de utilizar el terreno que tienen junto a los salones parroquiales, en la calle Batalla del Salado, para construir una nueva residencia de ancianos, pero ahora parece haber abandonado ese proyecto. «Ya tenemos dos residencias, y además el dinero que saquemos por las instalaciones del colegio lo necesitamos para la iglesia del R-66», explica.
En sus últimos años de funcionamiento el colegio Nazaret impartía clases a unos 270 alumnos, repartidos en seis unidades concertadas de Primaria y cuatro de Secundaria. Su traslado se explicó por la progresiva disminución de alumnos en edad escolar en el centro de Cáceres, una demanda que en cambio no hace más que aumentar en La Mejostilla, donde el colegio ha comenzado a funcionar este curso bajo la gestión de la cooperativa de profesores Arco de la Estrella.








