Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
HOYes.tvHOYes.tv | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

RAÚL ROA VADILLO JINETE DE LA REAL ESCUELA ANDALUZA DE LAS ARTES ECUESTRES
«Para montar a caballo hay que ser muy humilde y no idolatrar»
Raúl Roa es el único extremeño que ha superado las pruebas de la Real Escuela de Artes Ecuestres «Me siento un privilegiado. He tenido suerte, pero la he buscado», afirma
24.02.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
No le gusta que le digan que en estos cuatro años se le ha pegado algo del acento andaluz. Música al hablar que conjuga de forma graciosa con la fonética extremeña. Es un ejemplo de que este pacense toma lo bueno de un sitio y lo mejor de otro. Raúl Roa Vadillo (Badajoz, 5 de agosto de 1977) es el primer extremeño que ha conseguido acceder a la Real Escuela Andaluza de Artes Ecuestres, en Jerez de la Frontera, Cádiz. La oferta de plazas se reduce a entre cuatro y seis anuales.

Si su vida fuera una película, la banda sonora que la describiría es el Canon de Pachelbel, que se utilizó en la oscarizada 'Volver a empezar'. Eso es lo que ha hecho una y otra vez, intentarlo hasta que conseguirlo. Una parte de ella se contaría con escenas cortas, rápidas, con cambios de ciudades, puertas que se cierran y otras que se abren a lo largo de cuatro años.

Raúl estudió en el colegio Luis de Morales y pasó al instituto Virgen de Guadalupe. En un mundo en el que es más fácil abrirse camino con un padrino, él podrá presumir siempre de que todo lo tiene por él mismo. Se considera una persona humilde, que piensa mucho lo que hace y constante. En su familia no hay ningún aficionado a los caballos y los medios de los que ha dispuesto han sido escasos. Pero un día la suerte le vino de cara y se alió con su tenacidad.

-¿Quién le brindó la primera oportunidad?

-Eustaquio Piñero. Fue a través de un amigo de mis padres cuando yo aún estaba estudiando en Badajoz. Este hombre me pemitió ir a montar a su picadero de forma altruista y siempre que yo quisiera. También fue él quien a los 20 años me ofreció mi primer trabajo profesional como mozo de cuadra y una oportunidad para montar potros. Era super feliz porque empezaba a estar cerca de los maestros. Ya entonces, la escuela era un sueño para mí.

-¿Cuándo se presentó a las pruebas por primera vez?

-La primera vez suspendí. La segunda fue en el 2000 para realizar un curso de monitor de equitación durante seis meses y aprobé. Descubrí otro mundo y conocí ya a algunos profesores míos como Ignacio Rambla, José Gutiérrez, Rafael Soto o Manuel Ruíz, el director y mi profesor actual. Creo que en ese tiempo no dormí ninguna noche.

-¿Y después?

-Continué con mi frustración por no haber sido alumno de la escuela. Estuve trabajando en muchos sitios en Portugal, Segovia, Trujillo, en Arroyo de San Serván, con Manolo Fondón, que me acogió en su casa. Fueron tiempos muy duros pero aprendí. Sobre todo me di cuenta de que el mundo del caballo era a lo que yo quería dedicarme, a pesar de lo que me estaba costando.

-¿Por qué decide presentarse en el 2004 de nuevo a las pruebas de la Real Escuela?

-Porque era mi última oportunidad y porque consideraba que me encontraba en el mejor momento. Me había formado, había leído muchos libros, había estado cerca de los caballos y estaba lleno de ilusión...

-Y aprobó tras pasar las fases teóricas y prácticas. ¿Qué ha aprendido en estos cuatro años?

-Además de, por supuesto técnica y métodos de doma clásica, vaquera o alta escuela que es mi especialidad, que para montar a caballo hay que tener mucha humildad. He visto a grandes jinetes no ser capaces de domar a algunos caballos 'fáciles' y de hacerlo con otros que a priori parecían imposibles. No hay que idolatrar a nadie, pero sí admirar a los mejores. Y los mejores son los que más trabajan, ese es el secreto de su éxito.

Proyectos

-Le quedan pocos meses para terminar su formación. ¿Tiene algún proyecto de futuro?

-Vuelvo a Extremadura porque es mi tierra y la echo de menos. Me voy a trabajar a San Pedro de Mérida a un centro ecuestre, con otros dos compañeros, Eva Carbalón y Carlos Nieto.

-En este mundo no faltará trabajo, ¿no?

-Esto es un pequeño submundo que casi nadie conoce. Hay demanda, y con esfuerzo todos salen adelante. Los jinetes siempre andan 'apuraitos'.

-Pues la equitación siempre se ha relacionado con alto poder adquisitivo. Hay jinetes famosos de la aristocracia e incluso de la Casa Real.

-En el mundo profesional somos todos normales porque es durísimo. Son famosos los que han estado en olimpiadas, claro. Pero socialmente somos poco valorados. Cobramos poco y realmente no es tan conocido. De élite nada.

-¿La escuela le ayuda a pagar los estudios?

-Claro, la escuela te concede una beca con la que tú puedes pagarte el piso. Yo vivo con otros dos compañeros en Jerez y además trabajo por las tardes, domando caballos, para sacarme un dinero extra. Si la escuela no me hubiera pagado los estudios yo jamás podría habérmelo permitido. Hay otra como ésta en Ronda, el resto son privadas o empresas.

-¿Se siente orgulloso de ser el único extremeño que ha estudiado ahí?

-Sobre todo privilegiado de estar aquí. He tenido suerte, pero porque la he buscado. En este mundo se sufre tanto como se disfruta.

-¿Qué le dicen sus padres?

-Están muy contentos. Siempre han confiado en mí en los peores momentos, cuando me han visto dejar trabajos, estar en paro y seguir montando. Mi familia es tradicional. A una edad hay que casarse, trabajar, tener hijos. Y yo con 26 años me vine a Jerez. Me he saltado todas las reglas. Además nadie de mi familia tiene nada que ver con este mundo.

Buen corazón

-¿Sigue sin tener caballo?

-Sigo sin caballo propio, sí.

-¿Qué cualidades debería tener uno bueno para usted?

-Que tenga buen corazón, con eso el animal supera cualquier limitación física que pueda tener.

-¿Y un buen jinete?

-Ser sensible con su caballo, saber sentir lo que está pasando. Si trota o galopa bien. Que lo tengas en la mano, que esté tranquilos.

-¿Es verdad que los caballos bailan y hablan?

-(Ríe). En la escuela hay un espectáculo que los caballos hacen coreografías que da la sensación de que bailan, pero claro que no, los caballos no bailan. Hablar claro que no, tampoco. Pero si los conoces bien sí que sientes su estado de ánimo.

-¿Qué es lo más duro de su profesión?

-Las críticas, somos poco compañeros. A los buenos hay que admirarlos, y de los malos es mejor no hablar. Es difícil.

-¿Cuál es su máxima aspiración?

-No aburrirme, ser efectivo y no perder la ilusión. Quiero vivir de mi trabajo. Me gustaría también poder dar clases, tener a mis propios alumnos. Y como no, el sueño de cualquier jinete es participar en unas olimpiadas.

-¿Cómo ve el mundo del caballo en Extremadura?

-Está muy difícil, pero lo veo con optimismo. Tal vez allí con mi trabajo se gane la mitad que en Madrid o Valencia, pero mejorará, estoy seguro. Yo desde luego voy a volver.

-Si algún chaval está pasando por los mismo apuros que pasó usted en su día. ¿Qué le diría?

-Que trabaje mucho, tenga fe en sí mismo y confíe en él más que en nadie. El resto del mundo a veces se equivoca con lo que te aconseja. Que busque su camino, que lo busque.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Videos de Cultura
más videos [+]
Cultura
Vocento
SarenetRSS