Desde la marcha de Michael Nurse, el rastreo del Mérida por un sustituto ha sido abismal. Consiguió Jesús Gutiérrez (gracias a sus contactos en el equipo vasco) la cesión por parte del TAU Cerámica del base argentino hace algo más de una semana, pero no se confirmó hasta ayer, cuando el jugador pasó por el obligado reconocimiento médico. Tardó en llegar más de siete días porque el Bruesa GBC, equipo donde ha jugado la primera parte de la temporada, lo necesitaba para viajar a Zaragoza la jornada pasada y enfrentarse al CAI en la Leb Oro.
Lo cede ahora a Mérida porque el TAU, que lo ha firmado para las próximas diez temporadas buscando el resultado de Scola y Noccioni, desea que participe en más minutos, algo de lo que carecía en San Sebastián. «Tiene un potencial enorme», dice de él Jesús Gutiérrez después de entrenarlo durante tan solo cinco sesiones (llegó el miércoles por la noche).
Depresión
Son las dos grandes y buenas noticias de los últimos días de un Mérida Patrimonio que lleva todo el año deprimido. Principalmente porque aún no sabe lo que es ganar en 2008. El rival que se le presenta esta tarde no es el más adecuado para cantar el primer triunfo del año: Ciudad Torrealta Molina. Es tercero, a una victoria del líder, y tan sólo ha perdido uno de sus últimos siete partidos (la última visita, por cierto, a Navarra). Además, la última semana le pasó a Vigo por encima. Alarcón (310 de valoración y 17,2 puntos por partido) y Edward Clemmons (190 rebotes en 19 encuentros) tienen gran parte de culpa. Menos mal que Holm se encuentra mejor de su fascitis plantar, aunque sigue siendo duda. La única baja de Jesús Gutiérrez se llama Guillermo Justo.








