
LAS 10 QUE MÁS PIERDEN
En los padrones no están todos los que son, pero sí son todos los que están. Por más que los números se empeñen en mostrarse tan rigurosos como para descender al nivel de las unidades, difícilmente lo consiguen. Por unas u otras causas, bien por exceso o bien por defecto, esos registros no son totalmente precisos, aunque sí lo suficientemente fiables para ser tomados como referencia de la población de un determinado núcleo.
Ajustes técnicos
En unos casos son los propios ayuntamientos los que intentan sostener artificialmente los habitantes 'maquillando' las cifras. De esa forma tratan de evitar que desciendan las ayudas y subvenciones o el número de concejales del consistorio. Otras veces son errores técnicos derivados del manejo de la aplicación informática con que se elabora el padrón continuo.
En el año 2003, el entonces alcalde de Cáceres, José María Saponi, se quejaba públicamente de la discordancia entre las cifras del padrón municipal y las del INE. Por sus cuentas, la capital había alcanzado los 87.000 habitantes, mientras que que el instituto le otorgaba sólo 84.000.
El municipio cacereño no era, según su regidor, el único que no conocía con exactitud el número de sus vecinos. Como advertía Saponi, determinar la población de un municipio tiene su importancia ya que en las cifras están basados aspectos tan relevantes como la participación en los tributos del Estado o la representación municipal y política.
Prueba de que no en todos los casos los padrones se ajustan a la realidad es la existencia de un Consejo de Empadronamiento encargado de dirimir las diferencias entre los datos que maneja el Instituto Nacional de Estadística (INE) con los de los consistorios.
En 2005, con motivo del proceso de regularización de inmigrantes se presentaron grandes dificultades para elaborar los padrones. La falta de unas directrices claras sobre la inscripción en los censos obligó a intervenir al Consejo para establecer las pautas a seguir.
Hasta hace unos años, debido a las dificultades técnicas y materiales, los padrones eran actualizados cada quinquenio, pero los avances tecnológicos permiten hoy mantenerlos al día gracias a la informática.
Esto no impide que se produzcan en cada ejercicio algunos desajustes que se corrigen en el siguiente . Es lo que sucede en el padrón de 2007, donde aparece un buen número de poblaciones con sorprendentes incrementos de población no justificados demográficamente.
Esa es la razón de que Táliga aparezca como la localidad con mayor incremento relativo de población de toda la provincia. En el padrón vigente figura con 791 habitantes, mientras en el del año anterior aparece con 677. La subida representa nada menos que un 14,4%.
En ausencia de la alcaldesa, fue la secretaria del Ayuntamiento quien explicó las razones de tan sorprendente 'estirón' demográfico. La funcionaria reconoció que esos 114 habitantes más de un año para otro no se debían al natural movimiento vegetativo, sino que son consecuencia de correcciones técnicas.
Al parecer, el municipio venía arrastrando unas diferencias en su padrón que han sido rectificadas. Según la secretaria, algunos fallos son debidos a que al efectuar los registros se introducen caracteres que no son reconocidos por la aplicación informática sobre la que se confecciona el padrón.
Análisis
Los incrementos y descensos de población se repartieron casi por igual entre los 164 municipios del mapa provincial. Mientras en 87 de ellos hubo descensos, algunos muy significativos, en sus padrones, 74 experimentaban subidas y otros tres igualaban sus cifras intercensales.
En línea con la tendencia, los núcleos de mayor población conseguían aumentarla, aunque con tasas modestas. La capital pacense tuvo un avance relativo de apenas un 1% con los 1.509 habitantes que aumentó su padrón. Parecidas tasas arroja el de Mérida, que aumentó el 1,78, al incorporar 979 personas más.
Las demás poblaciones mayores de 20.000 habitantes subieron en porcentajes equivalentes. Almendralejo, por ejemplo, avanzó el 1,07%, con los 331 habitantes que se añadieron a su padrón. Don Benito, con 489 personas más, creció el 1,42%, mientras Villanueva de la Serena lo hacía el 1,52%, con 386 nuevos vecinos.
Proporcionales avances registraron también los municipios mayores de 10.000 habitantes. Olivenza creció el 1,20%, al inscribir 140 habitantes en su padrón, en tanto que Zafra añadía al suyo 308 vecinos y subía el 1,92%. De forma más modesta también crecieron Montijo, el 0,4%, con 63 habitantes más, y Villafranca de los Barros, el 0,21%.









