
La primera lleva más de una década. Forma parte del programa 'Sembradores de bosques', que desarrolla el Centro de Educación Ambiental 'El Salugral'. Trata de sensibilizar a niños y jóvenes que participan todo el año de sus programas formativos, sobre la necesidad de conservar los bosques. Los árboles navideños los recoge la entidad en las oficinas principales, directamente en el centro de El Salugral o a través de los teléfonos 927 45 81 10, 927 19 42 42 y 630 131 755, en horario de oficinas, de lunes a viernes.
Cada año El Salugral acoge entre 150 y 200 abetos y piceas que son sometidos a un periodo de recuperación y readaptación a las condiciones de vida natural. «Aunque estas coníferas aguantan bastante, no suelen llegar en las mejores condiciones por lo que lo primero que se hace es someterlas a unos cuidados intensivos de recuperación».
Las que salen adelante, explica Andrés Bernal, director del CEA 'El Salugral', se plantan en el propio centro o en zonas de sierra de la comarca que ofrecen las condiciones climáticas más adecuadas. «Lo ideal, agrega el técnico, es poderlas plantar en zonas erosionadas, taludes y cárcavas, para contribuir a su recuperación». Aunque también hay personas que desean plantar ellas mismas los árboles tras llevarlos. Lo que no rechaza Bernal es que abetos y piceas sean plantados en parajes no adecuados y sin control, porque, asegura, existe una alta posibilidad de que no salgan adelante, «además de que rompen el paisaje», amén del riesgo de introducir especies foráneas.
La campaña la mantiene abierta Caja Extremadura hasta final de enero. Aún con estas iniciativas, no duda Bernal de que «vamos a seguir viendo algún árbol de Navidad en los contenedores». Pero en estos años de campaña han logrado un patente cambio de mentalidad. «La gente ya sabe qué hacer con el árbol y que no tiene por qué tirarlo», apunta.
Un árbol, una vida
La Sociedad Zoológica de Extremadura también tiene abierta la campaña de recogida 'Un árbol, una vida' que trata de que los abetos no acaben en los vertederos y contenedores. En Plasencia, la organiza en colaboración con el parque municipal de Los Pinos, a donde pueden llevarse. Por cuarto año, los árboles son recibidos, recuperados con esmero y los que sobreviven, pasan a zonas verdes de la ciudad o entornos adecuados «Lo primero, explica Antonio Castellano, es cuidarlos con mimo, para recuperarlas del estrés que supone la estancia en las casas». Estos pueden entregarse en el parque a diario, de 9.00 a 19.00 horas; y de 10.00 a 19.00, los fines de semana. A veces llegan ejemplares muy deteriorados que precisan de mucha atención y otras, en mejor estado, pero a todos se trata de sacar adelante, explica el director del parque. El número de los recibidos depende de la voluntad de la gente. Y precisa que el uso de abetos naturales va en recesión por el creciente uso de los sintéticos.








