
En nuestro país, el actual marco legal cuenta, entre otros preceptos jurídicos, con la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género de 28 diciembre de 2004, la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a Personas en Situación de Dependencia de 14 diciembre de 2006 y la Ley de Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres de 22 marzo de 2007. Todas estas leyes favorecen la aplicación de medidas políticas en contra de la violencia hacia las mujeres. Sin embargo son, hasta hoy, 64 mujeres las que han sido asesinadas a manos de su marido o compañero sentimental. Algo realmente insoportable.
Las denuncias por malos tratos a mujeres presentadas en los últimos años en Extremadura han ido en aumento; en lo que va de año, con los datos del último trimestre, se han producido un total de 822 denuncias. Estos datos reflejan el hecho de que las mujeres han decidido denunciar las situaciones de maltrato de las que son víctimas y, poco a poco, todos y todas vamos tomando más conciencia y alcance sobre tan grave problema.
Por otro lado, el Instituto de la Mujer de Extremadura recoge en el III Plan para la Igualdad de Oportunidades de las Mujeres de Extremadura (PIOMEX 2006-2009) el reconocimiento social y personal de las mujeres con los mismos derechos y oportunidades que los hombres. La campaña que hemos puesto en marcha este año ha tenido un carácter de sensibilización e información que pretende ampliar al entorno de las mujeres víctimas los efectos de tan absurda y vergonzante violencia. Sin embargo, como no nos cansamos de repetir, ningún objetivo de cambio social se alcanza por el mero hecho de aceptarlo y plasmarlo aplicando las leyes. El desarrollo normativo debe ir acompañado, necesariamente, por un cambio de actitudes en toda la sociedad.
Las casas de la mujer de Cáceres y Badajoz, así como los gabinetes de inserción socio-laboral, realizan una importante labor como centros de acogida a las víctimas de malos tratos, violencia familiar y agresiones sexuales, impartiendo un gran número de actividades paralelas que, sin duda, contribuyen a la inserción sociolaboral de estas mujeres; Agilfem y los Programas de Igualdad de Género en el Empleo, distribuidos por toda Extremadura, trabajan por la incorporación de las mujeres a la actividad económica y empresarial en nuestra comunidad autónoma.
En definitiva, la cultura de la paz y contra la violencia debe ser activamente fomentada. Así como la paz no se reduce a la ausencia de guerra, la erradicación de los malos tratos contra la mujer implica algo más; ese algo más es un verdadero cambio de actitudes que debe traducirse en un compromiso efectivo con las víctimas y en contra de los maltratadores.
Hemos conmemorado el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, y la lucha contra el maltrato, desgraciadamente, continúa hoy y mañana... Los actos que se han celebrado estos días deberían servirnos para darnos cuenta de que, de verdad, esa lucha, ese cambio de actitudes es tan imprescindible como posible. El planteamiento en esta campaña de que el entorno de la víctima también se siente agredido debe impulsar nuestro ánimo para implicarnos más en la solución definitiva de la violencia contra las mujeres.
Éste fue el mensaje que quisimos expresar el viernes en la Asamblea de Extremadura en el Acto Institucional, que cada año cuenta con una representación de jóvenes pertenecientes a distintos institutos de nuestra región. Y es que una lucha que cuente con el apoyo de la juventud y de toda la sociedad extremeña por la defensa de los derechos más fundamentales de las personas, es imposible que esté llamada al fracaso. Por eso acabaremos venciendo este difícil obstáculo, porque la violencia de género nos toca a todas y a todos.
MARÍA JOSÉ PULIDO es directora general del Instituto de la Mujer de Extremadura









