
La empresa que lo hace posible es inglesa. Hace cuatro años se adquirió la franquicia española y desde entonces son cada día más las ciudades del país que demandan sus servicios.
Su sede está en Palma de Mallorca y su responsable, Andrés Rodríguez, se trasladó ayer a Plasencia. Fue el encargado de demostrar a la concejala de Servicios Municipales, Carmen Blázquez, que su sistema funciona.
Puso en marcha la vaporeta, de escasas dimensiones, cogió la manguera que finaliza en un pequeño cepillo y se fue directamente a por el primer chicle. Al vapor inicial le siguió un producto jabonoso que transformó la mancha negra en blanca.
2,5 euros por metro
Un método eficaz que justifica el nombre de 'cazachicles'. La diferencia con otros sistemas de limpieza está en el líquido biodegradable que descubrió un químico holandés tras años de investigación.
Con él los 'cazachicles' son invencibles. «Este producto rompe la molécula del chicle, le hace desaparecer», explicó ayer Andrés Rodríguez.
Los ojos de Carmen Blázquez y de los medios convocados lo comprobaron. También los de los curiosos que no quisieron perderse lo que llegaba a la Plaza Mayor en una furgoneta estampada de chicles. Parecían los 'cazafantasmas' y eso bien merecía una parada en el camino. Fantasmas no cazaron, pero chicles los que quisieron hasta que Carmen Blázquez determinó que la demostración no dejaba duda alguna sobre la eficacia del sistema.
La duda llegará con su coste. La edil socialista espera ahora que la empresa presente su presupuesto. Andrés Rodríguez lo dejó claro ayer: 2,5 euros por metro cuadrado. El Ayuntamiento quiere limpiar de chicles las calles Sol y Talavera, las que más gomas masticables acumulan en sus renovados pavimentos. La primera tiene 1.499 metros cuadrados y la segunda, 675.
«Un paquete de chicles cuesta un euro aproximadamente y sacarlo del suelo no más», avisó ayer Andrés Rodríguez. Pero la palabra la tiene Carmen Blázquez. La concejala hará las cuentas y resolverá.
Silencioso y ecológico
Gum Buster garantiza la limpieza de 300 metros cuadrados diarios y sobrada experiencia. Cuenta con siete equipos -dos operarios y dos vaporetas- repartidos por el país.
Un trabajo eficaz gracias al hallazgo del químico holandés que elaboró un producto «ecológico, silencioso, que no daña la superficie, que requiere poca agua y que es rápido».
Los 'cazachicles' actuarían, si el Ayuntamiento da el visto bueno, en Sol y Talavera. «Después en ambas calles echaríamos un producto que, según nuestros técnicos, impediría que se vuelvan a pegar chicles y otros desperdicios», agregó ayer Blázquez.
La operación lograría una limpieza completa de las dos calles más comerciales de la ciudad, con lo que se paliaría la imagen de suciedad y dejadez que hoy presentan.








